La historia demuestra que además de haber sorteado dificultades propias de la época, vieron cómo sus logros fueron adjudicados a terceros, incluso privándolas del Nobel. Que en este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, estas mujeres sean de inspiración para seguir el camino de la investigación y el conocimiento.

Por: Jazmín Gómez Fleitas
jazmin.gomez@gruponacion.com.py
Ada Lovelace (1815-1852)
Fue la única hija reconocida de Annabella Milbanke y el poeta Lord Byron. Su madre, que tenía entrenamiento matemático —era llamada por Byron como 'Princesa de Paralelogramas'— insistió en que su hija también aprendiera matemáticas, algo completamente inusual para la época.

Según el libro Ada's Algorithm de James Essinger (basado en 10 años de investigación) su madre quería suprimir la imaginación de su hija —que venía de "la peligrosa y potencialmente destructiva parte de los Byron"— para que no se distrajera de sus estudios. Sin embargo, Ada reconcilió ambas cualidades. Esto, al prever la capacidad de los ordenadores de ir más allá de simples cálculos de números, mediante su análisis de la "máquina analítica", de Charles Babbage. Entre sus notas también se encontró el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina, de ahí que es considera la primera programadora. Desde 2009, tiene su día, cada segundo martes de octubre, gracias a Suw Charman-Anderson.

Marie Curie (1867-1934)

Doblemente ganadora del premio Nobel por su arduo trabajo en el campo de la radioactividad (que también le costó su vida). Nació en Varsovia, Polonia como la menor de cinco hermanos. Fue una estudiante brillante, pero como mujer no podía formarse en su país por lo cual trabajó como institutriz y maestra privada hasta que una de sus hermanas consiguió estudiar Medicina en Francia, y en 1891, ella se mudó a París.

Se graduó en Física y Matemáticas en la Universidad de la Sorbona. Y al comenzar a trabajar en un laboratorio, conoció a su futuro marido Pierre Curie. En 1903 consiguió su doctorado con una mención Cum laude por su tesis Investigaciones sobre las sustancias radioactivas, y ese mismo año recibió —junto a su marido y Henri Becquerel— el Premio Nobel de Física, ya que en 1896 lograron aislar dos elementos químicos nuevos: Radio y Polonio.

En 1906 su esposo murió trágicamente atropellado, justo después del nacimiento de su segunda hija. Marie asumió el puesto de profesora en la Sorbona de París, que dejó vacante su esposo, lo cual la convirtió en la primera mujer en enseñar en la institución. En 1911 recibió el premio Nobel de Química por haber logrado aislar un gramo de radio puro. Falleció en 1934 a los 66 años, ciega y aquejada de leucemia, efectos secundarios de la radioactividad. Un año después, su hija mayor Irene ganó el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de la radiaoctividad artificial. Son el único par de madre e hija en ganar el Nobel.

Lise Meitner (1878-1968)
Física austriaca nacida en la Viena del Imperio Austrohúngaro. Tuvo una vida extraordinaria, llena de logros no reconocidos, muy sacrificada. De familia judía, su padre pudo acceder a la igualdad cívica y se recibió de abogado. Motivó a sus hijos a desarrollarse intelectualmente y en 1901, cuando surgió la oportunidad de que las mujeres accedieran a una Licenciatura en Ciencias y Letras, de las cuatros mujeres que aprobaron el examen, una de ellas fue Lise.

En 1906 alcanzó el grado de doctora, gracias al apoyo de su profesor Ludwig Boltzmann. Pero al mudarse a Berlin las cosas empeoraron. Si bien le permitieron trabajar en un laboratorio, lo hizo por debajo de las condiciones de sus colegas masculinos. Ahí conoció a Otto Han, colega con quien compartiría sus conocimientos durante más de 30 años, solo para que después, este le quite todo el crédito de su trabajo y se adjudique el premio Nobel de Química en 1944.

Escapó clandestinamente de Alemania en 1939 cuando los nazis subieron al poder. Llegó a Holanda y de ahí se trasladó a Suecia. Fue la científica que descubrió la fisión nuclear y rechazó trabajar en Estados Unidos para la construcción de una bomba atómica en 1942, porque no quería tener nada que ver con ello. Sin embargo, años después se mudo al país en busca de mejores oportunidades. De los pocos reconocimientos que tuvo, uno de ellos fue que el elemento químico 109 se llame Meitnerio.
Gerty Cori (1896-1957)
Gerty fue la primera mujer en ganar el Nobel en la categoría de Medicina-fisiología, en 1947. En 1914 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Praga y fue allí donde conoció a su esposo Carl Ferdinand Cori. Al casarse en 1920 se mudaron a Viena pero con la Primera Guerra Mundial, tuvieron que ir Estados Unidos en 1922.

Los colegas de la profesión criticaban las capacidades de Gerty, pero ell continúo investigando y en 1943, consiguió un puesto de profesora titular en la Universidad de Washington. En 1947 el trabajo de ambos se vio reconocido con el Nobel por el descubrimiento del mecanismo de transformación del glucógeno en ácido láctico, proceso conocido como ciclo de Cori.

Siguió investigando durante toda su vida, con un especial interés en la ciencia preclínica, para probar conceptos vitales en la genética, desórdenes en el metabolismo, acciones de las hormonas, etc. Ganó varios premios como reconocimiento por sus contribuciones a la ciencia, entre ellas, el premio honorario de Doctor en Ciencias de la Universidad de Boston, Yale, Columnia, Smith College y Rochester entre 1948 y 1955.
Barbara McClintock (1902-1992)
Barbara nació en Hartford, Connecticut, y dejó un importante legado en el campo de la genética. Especializada en citogenética, obtuvo un doctorado en botánica en 1927. A pesar de que durante mucho tiempo, injustamente sus trabajos no fueron tomados en cuenta, 30 años más tarde se le otorgó el premio Nobel en Fisiología o Medicina. Fue en 1983, por su adelantada contribución para la época: la teoría de los genes saltarines, revelando el hecho de que los genes eran capaces de saltar entre diferentes cromosomas. Hoy, este es un concepto esencial en la genética.

Rosalind Elsie Franklin (1920-1958)
Fue una biofísica y cristalógrafa británica, que tuvo una participación crucial en la comprensión de la estructura del ADN. No obstante, fue víctima de bochornosos actos dentro de la comunidad científica. Su más grande trabajo fue hacer posible la observación de la estructura del ADN mediante imágenes tomadas con rayos X, lo cual no fue reconocido, por el contrario, el crédito y el premio Nobel en Medicina se lo llevaron Watson (quien más tarde fue cuestionado por sus polémicas declaraciones racistas) y Crick.

Jocelyn Bell Burnell (1943-actualidad)
Es la astrofísica británica que descubrió la primera radioseñal de un púlsar, el cual fue un descubrimiento de su propia tesis a los 24 años. Pero su tutor, Anthony Hewish, fue el ganador del Nobel de Física en 1974 por ese trabajo. Este injusto acto fue cuestionado durante años, siendo hasta hoy un tema de controversia.

Su sueño era trabajar como radioastrónoma, razón por la cual estudió Física en la Universidad de Glasgow. Y logró cumplirlo. Desde 1969 se incorporó al cuerpo docente de la Universidad de Southampton donde investigó sobre rayos gamma. En el Mullard Space Science Laboratory, enseñó astronomía en rayos X y en el Royal Observatory de Edimburgo, escudriñó galaxias con el satélite EX0SAT. De 2001 a 2004 fue decana de Ciencias de la Universidad de Bath, así como presidenta de la Royal Astronomical Society. En el 2007 fue nombrada Dama por la Orden del Imperio Británico y actualmente también es profesora visitante en Oxford y Princeton.