¿Alguien mejor que él para actuar, cantar, bailar y simplemente robarse el escenario? Jackman es, sin dudas, uno de los actores más versátiles de nuestros tiempos y esperamos nos deslumbre, una vez más. En este nuevo filme -que estrena el 28 de diciembre- encarna al primer empresario de la cultura pop, P. T. Barnum.

Por: Jazmín Gómez Fleitas

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Fotos: Gentileza Life Films

Esta es la historia de un soñador, un revolucionario que acercó el entretenimiento a las masas en un período en el cual el teatro -y muchas otras manifestaciones artísticas- eran consideradas exclusivas de las clases altas. Y aunque es mundialmente conocido por su espectáculo en tres pistas -el cual durante mucho tiempo llevó su nombre- hay más en él que sólo los circos.

El filme que nos acerca la historia de P. T. Barnum está dirigido por el director australiano debutante Michael Gracey, y es más bien una ensoñación musical, una oda a los sueños y no una película autobiográfica. Barnum fue algo así como el padrino del entretenimiento en masa diseñado para dar rienda suelta a su imaginación. También presagió la llegada de tiempos más sensacionales, una vez que las películas, los espectáculos en escena y la tecnología digital continuasen sus exploraciones para hacer que lo imposible, se sintiera real.

Estamos hablando de alguien que de mendigo pasó a ser millonario en 1870, para probar que lo que podemos crear en la imaginación puede hacerse realidad. El guión toma los puntos determinantes de su vida: ahonda desde su infancia de escasos recursos que vivió en Connecticut, el período en que cortejó a su adinerada esposa, la fundación de su American Museum, el impulso que le dio a una de las primeras súperestrellas del mundo: el “Ruiseñor sueco” Jenny Lind, y sus dos bancarrotas.

¿El desafío? Hacerlo un musical contemporáneo, ya que su personalidad e historia inspiraron anteriormente otras películas: The Mighty Barnum (1934), Jules Verne’s Rocket to the Moon (1967) y Barnum (1986). El proceso duró unos siete años y supuso múltiples cambios y giros. Todo para que una producción a gran escala y repleta de canciones como esta, estuviera a la altura de lo que Barnum hubiera requerido si estuviese vivo.

Hugh Jackman interpreta a Barnum y Michelle Williams a Charity (esposa de Barnum). Zac Efron es el socio Philip Carlyle, Rebecca Ferguson hace de Jenny Lind (cantante estrella de la ópera) y Zendaya de Anne Wheeler (trapecista). El guión es de Bill Condon (Chicago, Dreamgirls) y las canciones originales son autoría de los ganadores del Premio de la Academia Benj Pasek y Justin Paul (La La Land). Todas ellas fueron compuestas para sumergir al espectador a los mismísimos orígenes del entretenimiento de masas.

Benj y Justin mostraron una rara habilidad para combinar el rock, pop y sonido contemporáneo de Broadway. Y esto lo hicieron mucho antes de su obra Dear Evan Hanson en Broadway o su trabajo en La La Land. La razón por la cual me encantan los musicales es que cuando las palabras no son suficientes, es entonces cuando cantas. En tus puntos más bajos, cuando has perdido absolutamente todo, cantas. Y cuando estás en tus momentos más intensos de alegría inexpresable, otra vez vuelves a cantar. Sabíamos que necesitábamos canciones que pudieran tocar esos puntos emotivos altos y bajos dentro de este mundo muy especial. Las canciones que escribieron siempre te están llevando a un lado y cada una es una narrativa por derecho propio”, remarca el director.

Después de Wolverine

La historia del fascinante mundo de Barnum se cuenta a través del lanzamiento de su revolucionario circo en Nueva York (que se convirtió en el famoso Ringling Bros. y Barnum & Bailey Circus). “Barnum fue un innovador y hasta cierto punto fue el inventor de la industria del entretenimiento. Claro que había espectáculos antes que él, pero la idea de uno atractivo y masivo que hiciera feliz a la gente era algo nuevo”, explica Jackman, quien da vida al “showman original”.

Él recibió la propuesta de interpretarlo luego de que Laurence Mark (productor) y Bill Condon (coguionista junto a Jenny Bicks) lo vieran como conductor de los Premios de la Academia en 2009. “Al verlo pensé, ‘vaya, este tipo es el showman más grande que hay en la tierra’, y fue ahí cuando me vino P.T. Barnum a la cabeza. Hugh, de hecho, es prácticamente la única persona en el mundo que puede ser tanto Wolverine como P.T. Barnum. Hay algo en su ADN que le permite caminar en escena y hacerse cargo de ella de manera fácil, natural y carismática. Le sugerí entonces que teníamos que hacer un musical acerca de Barnum y resultó que estaba totalmente dispuesto a hacerlo”, recuerda Mark.

Sobre el por qué aceptó el papel, Jackman explica: “Barnum no fue un santo pero, a título personal, me encantan personajes como él, que tienen defectos. Recuerdo que uno de los primeros musicales que hice fue The music man, acerca de un estafador encantador. De hecho, disfrutas ver cómo estafaba a la gente. Me parece que es justo decir que Barnum fue el inventor del marketing contemporáneo porque entendía lo que la gente quería en la vida. Tenía un instinto natural para saber los gustos de la gente y qué los hacía feliz. Creía que la vida era acerca de la diversión, la imaginación y el trabajo arduo. Dijo: ‘La vida es lo que tú elijas hacer de ella’. Digo, este tipo sabía cómo hacer algo de la nada, cómo convertir limones en limonada, y a mí siempre me ha encantado esa virtud”.

Jackman debió reentrenar su voz durante 2 o 3 años, y para ello fue a un maestro de canto diferente del que tuvo por más de 10 años, a uno del mundo pop debido a que la idea de la película era hacer algo nuevo y emocionante y no más de la vieja escuela, lo cual que Barnum apreciaría.

¿Qué es lo que hace a buen musical? “Me parece que al final todo se reduce a una música grandiosa. Tiene que evolucionar todo el tiempo y que no sólo consista en diez canciones pop. Debes sentir que los personajes avanzan y crecen, para que estés involucrado emocionalmente con cada canción, que es algo muy difícil de conseguir. Hay cierta emotividad que puede decirse o expresarse sólo a través del lenguaje hablado. Debes sentir que los personajes no tienen otra opción más que cantar. Creo que cuando un musical realmente funciona, le compras la premisa de que la gente se ponga a cantar de repente. Me encantó el concepto de este musical porque la historia está llena de personajes y mundos extraordinarios. Eso ayuda sin lugar a duda. Este es el monte Everest de la realización cinematográfica, donde combinas las disciplinas increíbles de la música, el diseño, las imágenes y el baile. Cada uno de esos elementos por sí sólo es difícil de conseguir, pero, de alguna manera, todo se conjuntó en el filme de una manera cohesiva”, asegura Jackman.

Además, señala que gracias al éxito de La La Land, la película tendrá más ímpetu.Creo que hay todo un segmento de cinéfilos que nunca iría a ver un musical, y La La Land hizo que mucha gente fuera a ver musicales, a pesar de que por lo general no lo hace. Eso ayuda y le recuerda a la gente que cuando funciona, un musical puede hacer que tu espíritu se eleve. Queremos que la gente deje el cine más feliz que cuando entraron. El Gran Showman es la película perfecta para hacerte sentir más feliz en la vida”.