El método de organización de la japonesa Marie Kondo está acabando con la idea de que en el desorden se vive mejor. ¿Puede la mujer más organizada del mundo transformar nuestro caos?

Por: Micaela Cattáneo

Si sos de esas personas que no está acostumbrada al orden, es probable que la limpieza de un espacio o de un conjunto de objetos amontonados, te resulte una aventura sin fin. Encontrar ese par de medias que lanzaste al aire luego de haber llegado a casa cansada, buscar la camisa que querés usar entre una montaña de prendas —ubicadas, por supuesto, en una silla que funciona como un ropero— y revolver una pila de papeles para que aparezca el documento que definirá tu futuro durante las próximas horas. ¿Algo de esto te resulta familiar?

Sentirse identificada con estas acciones no es un asunto extraño para quienes se mueven de forma acelerada, como si el mundo terminase mañana. Por suerte, una japonesa llamada Marie Kondo dedicó la mayor parte de su vida a buscar un método que fomente la cultura de la organización y, consecuentemente, cambie la realidad de los desordenados.

Actualmente tiene 32 años, pero su historia con el acomodo de las cosas data de mucho antes. A los cinco, le gustaba arreglar todo lo que encontraba en su casa, e incluso, observar todas las revistas de decoración a las que estaba suscrita su madre en busca de técnicas de limpieza. Finalmente, a los quince años, su preocupación por la pulcritud la llevó a estudiar y especializarse en el arte del orden y la organización.

Tradujo su interés por la conocida expresión "Que todo esté en su lugar" a un libro que tuvo más de tres millones de ejemplares vendidos: La magia del orden. En esta obra expone el método KonMari (su apodo) en el que da consejos prácticos a quienes les cuesta organizar; no saben por dónde empezar o, simplemente, sufren de rebotes al intentarlo.

El método

La psicóloga Marta Mora encontró en la fórmula de Marie Kondo una vía para la alegría y la salud mental. "El orden de nuestro hogar o nuestras cosas tiene que ver con el ordenamiento interno que tenemos como persona, ¿cuántas veces habremos dicho que nuestra vida es un caos? Y es que ese desastre es provocado por nosotros mismos, como seres humanos, en todo sentido", considera.

Para la gurú del orden, ese caos no depende de cuánta habilidad tiene una persona para organizarse, sino más bien de qué tan consciente es sobre cómo hacerlo efectivamente. "La raíz del problema está en la mente. El éxito depende en un 90% de nuestra mentalidad. Pero, ¿cómo adquirir el pensamiento correcto? Paradójicamente, a través de una técnica correcta", escribe Kondo en su libro.

Y analiza, en una de sus páginas: "Lo caótico no se hereda ni se relaciona con la 'falta de tiempo'. Tiene que ver en realidad con la acumulación de ideas equivocadas sobre la organización: 'es mejor ordenar una habitación a la vez' o 'lo ideal es arreglar un poco cada día".

El primer paso para adquirir la cultura del orden sin rebotes es aprender a desechar lo que ya no sirve. "Se empieza por el reciclado. Los orientales atribuyen un alma a los objetos, por eso antes de eliminarlos hay que llevarlos al hombro y ver qué sensaciones provocan. La pregunta es: ¿Me hacen feliz?", plantea la psicóloga Mora al respecto.

El método KonMari propone dedicar el día uno al orden de las ropas, el día dos a los libros y el día tres a los papeles personales o computadoras. "Cuando se desechen las prendas que ya no se utilizarán, hay que ordenarlas por color y textura: de negras a blancas y de lisas a estampadas. De la misma forma, con la ropa interior. Las medias no hay que atarlas o armarlas como una pelota, sino enrollarlas como sushi y colocarlas en un cajón", complementa Mora.

"Guardamos la ropa pensando en que nos puede servir más adelante: 'cuando adelgace esto me va a quedar', 'por si me embarazo de nuevo esto me va a servir', 'este pantalón lo usaba en el colegio, lo voy a cuidar para mis futuros nietos'. ¿Para qué? Tenemos tantas cosas acumuladas que no nos sentimos capaces de ordenarlas", destaca la profesional.

Además, recuerda que en todas las casas hay un lugar al que llamamos piecita, donde el polvo se acumula en los objetos viejos que guardamos, y que hay rasgos de la personalidad que tienen influyen: "El desorden, en muchos casos, está relacionado a la falta de autoconfianza, la cual impide, a veces, realizar un simple proyecto de organización".

Larga vida al orden

Marie Kondo asegura que el problema radica en que, desde pequeños, no nos enseñan a organizar los espacios. "Nuestros padres nos pedían que limpiáramos nuestra habitación, pero a ellos mismos nunca les enseñaron a hacerlo. Cuando de organización se trata, todos somos autodidactas", escribe en La magia del orden.

Lo cierto es que aplicando esta serie de acciones que propone Kondo, los objetos vuelven al lugar al que pertenecen, hay más sitios dónde colocar otras realidades materiales y la vida se muestra más linda de lo que ya es. Existe fecha de vencimiento para el desorden, no todo está perdido.