Todos ellos deberán cumplir la reclusión cautelar en un establecimiento penitenciario.

El avance de la investi­gación penal sobre el presunto vaciamiento y manejo irregular de ueno bank ha derivado en la impo­sición de las primeras medi­das cautelares personales y patrimoniales.

La causa, a cargo del Ministe­rio Público y radicada ante la Justicia Penal de Garantías, analiza la responsabilidad de 27 personas –entre directi­vos del banco, empresarios y representantes legales– por un complejo esquema de ope­raciones financieras presun­tamente irregulares desarro­lladas entre los años 2025 y 2026.

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MEDIDAS CAUTELARES DECRETADAS POR EL JUZGADO

El juez penal de Garantías Rodrigo Estigarribia resol­vió decretar la prisión pre­ventiva para seis de los princi­pales procesados vinculados a la alta gerencia y al directo­rio de la entidad financiera:

Miguel Vázquez, Juan Manuel Gustale, Pedro Daniel Rey, Alejandro Gómez, Diego Duarte y Miguel Ángel Almada.

Todos ellos deberán cum­plir la reclusión cautelar en un establecimiento peni­tenciario. Con el objetivo de salvaguardar la integri­dad de las investigaciones e impedir acuerdos procesa­les indebidos, el magistrado ordenó a las autoridades del sistema penitenciario dispo­ner lo necesario para evitar que compartan celda, esta­bleciendo además la prohi­bición expresa de comunica­ción entre los imputados.

Por otro lado, a dos directi­vas procesadas en la causa se les otorgó el beneficio del arresto domiciliario con con­trol vía tobillera electrónica, atento a que ambas acredi­tan la condición de madres de niños pequeños.

EL ESQUEMA FINANCIERO, BAJO SOSPECHA

De acuerdo con los pormeno­res de la imputación fiscal, la investigación sostiene que la cúpula directiva del banco autorizó financiamientos millonarios, créditos de alto riesgo y sobregiros recurren­tes a favor de empresas perte­necientes a su propio grupo económico.

Entre las principales empre­sas prestatarias observadas por la fiscalía figuran: MOWI SA, Grupo Hendy SA y Grupo M SA.

En octubre de 2025, ueno bank solicitó a la Superin­tendencia de Bancos la des­vinculación formal de estas sociedades comercialmente relacionadas. No obstante, pese a no contar con la reso­lución ni la aprobación del órgano regulador, la enti­dad bancaria continuó apro­bando créditos sin garantías reales suficientes, fijando pla­zos extensos e ignorando los análisis de riesgo crediticio.

DESVÍO DE FONDOS ENTRE EMPRESAS VINCULADAS

El Ministerio Público sos­tiene que los financiamien­tos otorgados no tenían por objeto financiar proyectos de producción real de las presta­tarias. En su lugar, el dinero ingresado a empresas como Grupo M SA era transferido de manera inmediata a otras fir­mas del mismo conglomerado empresarial –tales como ITTI SAECA, REDISA, REDIPRO, Red Digital SA y KAITEL SA– para saldar deudas bancarias, cubrir sobregiros y pagar pasi­vos operacionales de terceros.

La desproporción financiera era evidente: en el caso de Grupo M SA, la firma man­tenía deudas por G. 126.776 millones frente a un patri­monio neto de apenas G. 5.327 millones, lo cual evidencia una situación de sobreendeuda­miento incompatible con los parámetros técnicos de con­cesión de crédito.

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