En las últimas cuatro elecciones, los colorados pasaron a dominar el mapa municipal, afianzando en cada votación su hegemonía.
En las elecciones municipales realizadas entre 2010 y 2026, la ANR pasó de ser el partido más votado a dominar el mapa municipal según los datos de la Justicia Electoral. El PLRA tuvo un fuerte retroceso, pero no se derrumbó debido a que gran parte de su desplome se explica porqué dejó de competir con su propia sigla y pasó a hacerlo dentro de alianzas. PPQ y PEN quedaron prácticamente fuera.
En la contabilidad de las últimas cuatro elecciones, la Asociación Nacional Republicana (ANR) subió en todas las votaciones, tanto en distritos como en votos. Pasó de 784.000 votos en 2010 a 1,52 millones en 2026, y de ganar el 57 % de las intendencias al 71 %. Además, retiene casi todo lo que gana: de las 162 intendencias de 2021 conservó 134 (83 %). Hay 78 distritos en los que ganó las cuatro elecciones.
Si se suman al Partido Liberal Radical Auténtico y las alianzas, el bloque opositor está estable desde 2015: 36,5 % en 2010, 42,5 % en 2015, 40,5 % en 2021 y 39,1 % en 2026. En votos, la oposición no se derrumbó: se reorganizó. Lo que pierde es poder territorial. El liberalismo propio retuvo sólo 24 de sus 62 intendencias de 2021 y le cedió 33 a la ANR. De los 86 distritos que ganó en 2010, 61 ya no son liberales.
Pero la evolución del voto en las últimas elecciones destaca que los municipios ya no se juegan entre colorados, liberales y terceras fuerzas. Tras cuatro elecciones, el mapa quedó partido en dos: la ANR de un lado y, del otro, una oposición que solo compite cuando se presenta unida bajo la forma de alianza.
En 2010, la ANR obtuvo el 47,3 % de los votos a intendente; en 2026, el 52,8 %. En el mismo período, el PLRA con sigla propia cayó del 34 % al 17,6%, mientras las alianzas treparon del 2,5 % al 21,5 %. Sumados, liberales y alianzas rondan el 40 % desde 2015: el voto opositor no se evaporó, cambió de etiqueta.
TERCER ESPACIO, EN RETROCESO
El verdadero derrumbe es el que protagonizaban partidos minoritarios o los que conformaban antiguamente el tercer espacio. En 2010, UNACE, Patria Querida, Encuentro Nacional y otros partidos menores reunían el 25,6 % de los votos a concejales y superaban el 20% en 124 distritos. En 2026 suman apenas el 7,4 % y llegan a ese umbral en solo 21. PPQ y PEN, que llegaron a presentar listas a concejales en más de 60 distritos, hoy compiten en un puñado.
Ese vacío explica buena parte del avance colorado. Distrito por distrito, el ascenso republicano no coincide con la caída liberal, sino con la del tercer espacio.
Donde baja el PLRA, suben las alianzas; donde sube la ANR, retroceden los partidos menores. Los colorados absorben el voto que antes se dispersaba.
En un sistema de mayoría simple, esos puntos alcanzan para dar vuelta los municipios. La ANR pasó de 135 a 187 intendencias; el PLRA, de 86 a 34. Desde 2010 hubo 88 casos de intendencias que pasaron de manos liberales a coloradas, y solo 41 en sentido inverso.
En las Juntas se nota inconsistencia de la oposición, donde los movimientos y partidos vuelven a competir divididos: la ANR fue la lista más votada en 218 de 263 distritos. En 24 municipios, una alianza ganó la intendencia, pero el colorado se impuso en la Junta.
El resultado es un sistema de dos bloques desiguales que sigue favoreciendo a la ANR porque tiene estructura, padrón y continuidad; mientras que la oposición depende de acuerdos que deben rehacerse cada cinco años.

