• Por Iván Yueh-Jung Lee
  • Embajador de Taiwán en Paraguay

Días atrás, el presi­dente del Paraguay, Santiago Peña, expresó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su firme apoyo a la participación internacional de Taiwán, así como a la paz y la estabilidad en el Estre­cho de Taiwán.

Sus palabras generaron un profundo agradecimiento en el pueblo taiwanés. El video de su discurso circuló ampliamente por televisión y redes sociales de Taiwán. Un pueblo de 23,5 millones de personas, que durante décadas ha enfrentado la exclusión de numerosas organizaciones internacio­nales, recibió con emoción ese gesto de solidaridad de un país amigo.

El presidente Lai Ching-te, la vicepresidenta Hsiao Bi-khim, el canciller Lin Chia-lung y el secretario general del Consejo de Segu­ridad Nacional, Joseph Wu, manifestaron inmediata­mente su gratitud a través de sus cuentas en X.

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Pero hay algo que me inquieta: muchos ami­gos paraguayos todavía no saben por qué Paraguay está con Taiwán y, sobre todo, qué hace Taiwán en la tie­rra guaraní.

Nuestra amistad cumplirá 70 años el año que viene. Durante estas casi siete décadas hemos trabajado juntos en múltiples áreas: desde la cría de cerdos, la acuicultura, el cultivo de orquídeas y la producción de alimentos balanceados, hasta el fortalecimiento de las mipymes y los progra­mas de microcrédito para mujeres emprendedoras.

También hemos contribuido al financiamiento de vivien­das sociales y de importan­tes obras de infraestructura, como el túnel de Tres Bocas.

Pero si hay algo que nos enorgullece especialmente, es lo que estamos haciendo juntos en educación y salud.

El milagro económico de Taiwán no tuvo atajos. Si existe un “secreto”, una de sus claves es la educación. Sabemos que ningún país puede industrializarse, incorporar tecnología y producir bienes de mayor valor agregado sin contar con personas preparadas para hacerlo.

Por eso, desde 1991 ofrece­mos becas a jóvenes para­guayos para estudiar carre­ras de grado y posgrado en Taiwán. Ya son más de 900 los jóvenes paraguayos que han recibido educación superior en nuestro país.

También creamos junto con Paraguay la Universidad Politécnica Taiwán-Para­guay (UPTP), una universi­dad pública orientada a for­mar ingenieros altamente capacitados. Ya cuenta con más de 300 egresados y, el año próximo, abrirá su pro­grama de maestría y con­tará con su sede permanente junto al Comité Olímpico Paraguayo.

Cada año ofrecemos, ade­más, oportunidades de capa­citación profesional en Tai­wán en áreas tan diversas como medicina, enfermería, ingeniería, ciberseguridad, peluquería y gastronomía.

Creemos que formar talen­tos es una de las mejores maneras de apoyar el cre­cimiento sostenible de Paraguay, atraer inver­siones y generar empleos de calidad.

En materia de salud, nos honra seguir trabajando hombro a hombro con el Gobierno paraguayo en la implementación del Sistema de Información en Salud (HIS) en hospitales y esta­blecimientos públicos.

Gracias a esta herramienta, la historia clínica puede digitalizarse, se agiliza la atención de los pacientes y se fortalece la gestión de medicamentos, insumos y recursos humanos. Más de 1.300 establecimientos de salud pública ya utilizan el sistema, y se han registrado más de 61 millones de aten­ciones.

Toda esa información genera un enorme valor: permite contar con datos en tiempo real y ayuda a las autorida­des a tomar mejores deci­siones.

Paraguay atraviesa actual­mente su tercer año con­secutivo sin una epide­mia de dengue, resultado de un esfuerzo sostenido de prevención, vigilancia y control en el que parti­cipan múltiples institu­ciones. La tecnología y los datos son también herra­mientas importantes para fortalecer esa capacidad de respuesta.

Todavía queda mucho por hacer. Seguiremos ampliando las funciones del sistema porque creemos que puede generar beneficios concretos y duraderos para el pueblo paraguayo.

Taiwán también es un mer­cado confiable y seguro para Paraguay. Somos el princi­pal comprador de carne por­cina paraguaya, un impor­tante mercado para la carne bovina y, recientemente, también se habilitó el acceso de la carne aviar paraguaya a nuestro mercado.

En un mundo cada vez más volátil, donde las tensiones comerciales y las medidas de coerción económica pue­den afectar las cadenas de suministro, diversificar los mercados de exportación es una decisión estratégica para cualquier economía.

Y más allá del comercio, existe un sinfín de posibi­lidades para que Paraguay y Taiwán sigan creciendo y trabajando juntos.

Taiwán es una sociedad democrática y libre, com­prometida con los derechos humanos y el Estado de dere­cho. Es líder mundial en la producción de semiconduc­tores, servidores para inteli­gencia artificial y otras tec­nologías de vanguardia.

Es también una economía dinámica. La proyección ofi­cial actualizada estima un cre­cimiento real de 11,05 % para 2026, impulsado en buena medida por la fuerte demanda mundial relacionada con la inteligencia artificial.

Nuestra bolsa de valo­res llegó recientemente al cuarto lugar mundial por capitalización bursátil. Y, según las estimaciones del FMI, el PIB per cápita de Tai­wán ya supera al de España, Japón y Corea del Sur.

Por eso invitamos a Para­guay, especialmente a su sector privado, a estable­cer más vínculos con Tai­wán: a conocer nuestras empresas, nuestras uni­versidades y las oportuni­dades de inversión y coo­peración que existen entre ambos lados.

En una época en la que algu­nos regímenes autoritarios sostienen que su sistema de gobierno es más eficiente para alcanzar el desarrollo, queremos demostrar, junto con Paraguay, que el desa­rrollo y la democracia pue­den avanzar de la mano.

No necesitamos sacrificar la libertad individual, los dere­chos humanos ni el Estado de derecho para alcanzar el desarrollo.

Al contrario: creemos que sociedades libres, institu­ciones sólidas, educación de calidad, innovación y una mayor integración eco­nómica y tecnológica entre países que comparten estos valores pueden construir un crecimiento más soste­nible y generar oportunida­des para las próximas gene­raciones.

Para terminar, quiero decirlo una vez más:

Aguyje, Paraguay.

Gracias por estos casi 70 años de acompañamiento, en las buenas y en las malas.

Sigamos buscando nuevas oportunidades para nues­tros dos pueblos. Sigamos aprendiendo unos de otros. Y sigamos trabajando jun­tos por el bienestar de nues­tra gente.

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