Desde hace mucho tiempo el Grupo Zuccolillo, con el diario Abc Color a la cabeza, venía haciendo duras publicaciones contra el empresario Darío Messer por sus procesos judiciales. Sin embargo, se constató que el banco Atlas, mismo grupo empresarial, obtenía sumas millonarias al administrar, mediante un fideicomiso, siete inmuebles vinculados a la empresa Matrix Realty, propiedad de Messer.

Sin duda, el Grupo Zuccolillo conti­núa cayendo en incoherencias a través de sus medios de comunica­ción. Esta vez quedó al des­cubierto una práctica habi­tual de dicho conglomerado, ya que desde hace mucho tiempo que venía criticando con dureza al empresario Darío Messer por los pro­cesos judiciales que enfren­taba en nuestro país; sin embargo, se constató que el Banco Atlas –propiedad del citado grupo empresarial– obtenía sumas millonarias al administrar, mediante un fideicomiso, siete inmue­bles vinculados a la empresa Matrix Realty, propiedad de Messer.

Este tipo de contradiccio­nes evidencian el modus operandi del grupo, que utilizaba presiones exter­nas para quedarse con los negocios mientras aparen­taba transparencia.

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La Fiscalía investiga el ori­gen y las operaciones rela­cionadas con siete oficinas de Paraqvaria, vinculadas a una transacción de USD 1,27 millones realizada en 2014 con Matrix Realty.

Los inmuebles, ubicados en la Torre II de Hernan­darias, ingresaron en 2021 a un fideicomiso de garantía administrado por el banco Atlas.

El caso es sencillo pero grave: el banco aceptó un fideicomiso respaldado por siete oficinas valuadas en USD 1.274.000, a pesar de que esos mismos inmue­bles ya pertenecían a una empresa de Darío Messer, quien enfrentó un proceso en el vecino país por lavado de dinero. La gran pregunta que se hace la Justicia es cómo una propiedad vincu­lada a Messer terminó pro­tegida en un banco sin que nadie lo notara.

DESDE EL 2014

El suceso comenzó en 2014 entre la empresa Paraqva­ria SA y Matrix Realty, la firma ligada a Messer. En ese entonces, se aliaron para impulsar un proyecto inmobiliario en Hernanda­rias. Para poner en marcha la iniciativa, Matrix Realty aportó el capital en cua­tro desembolsos: primero USD 600.000, después USD 604.000, luego USD 40.000 y finalmente USD 30.000. La suma de estos montos alcanza exacta y matemá­ticamente la cifra de USD 1.274.000.

Como el proyecto no avanzó según lo planeado, el 28 de febrero de 2015 firmaron un contrato de compraventa. En ese documento se dejó asentado que, con los mis­mos USD 1.274.000 ya paga­dos, Matrix Realty se que­daba con siete oficinas de la Torre II de Paraqvaria y sus respectivos estaciona­mientos.

La Fiscalía sostiene que esa inversión inicial se trans­formó directamente en la compra de los inmuebles. Por su parte, Rafael Casa­bianca, representante de Paraqvaria, intentó des­marcarse asegurando ante los fiscales que no existie­ron facturas ni cheques nuevos, y que llegó a fir­mar ese documento bajo una fuerte presión.

ATLAS ENTRA AL NEGOCIO

En 2018 el escándalo de Darío Messer estalló por completo; el empresario fue arrestado en Brasil en 2019 y posteriormente conde­nado por lavado de dinero.

En Paraguay, la Senabico tomó el control de sus empresas, incluida Matrix Realty. En enero de 2020, Casabianca declaró ante el Ministerio Público y detalló los giros de dinero, pero omitió mencionar el contrato de 2015 sobre las siete oficinas. Debido a esta omisión, el Estado no pudo incautar ni decomisar los derechos que Messer poseía sobre ese patrimonio.

Ahí es donde el banco Atlas ingresó al negocio. El 19 de julio de 2021, con Mes­ser acorralado por la Jus­ticia, Paraqvaria tomó esas siete oficinas omitidas y las entregó al banco para constituir un fideicomiso de garantía por aproxima­damente USD 1.550.000.

Al momento de dar explica­ciones, la entidad bancaria de los Zuccolillo se desen­tendió del caso argumen­tando que en los Registros Públicos las oficinas apa­recían limpias a nombre de Paraqvaria, sin embargos, y que no tenían forma de conocer el contrato privado con la empresa de Messer.

Asimismo, surgieron con­versaciones de 2024 que luego se hicieron públicas, en las cuales Casabianca afirmaba con tranquilidad que la Fiscalía y la Senabico ya estaban al tanto del con­trato y que las oficinas se podían utilizar sin incon­venientes.

Sin embargo, la imputación de la Fiscalía sostiene lo con­trario: afirma que el docu­mento fue ocultado delibera­damente. Si las autoridades lo sabían, tendrán que expli­car por qué dejaron escapar los bienes; si no lo sabían, habrá que descubrir cómo llegaron blindados a un fidei­comiso bancario.

Por ahora, la Fiscalía no ha imputado al banco Atlas por ocultar los bienes de manera intencional, pero la entidad presidida por Miguel Ángel Zaldívar está obligada a exhibir los papeles de su auditoría. Deberá demos­trar si realmente aplicó los controles de debida diligen­cia o si simplemente prefirió mirar hacia otro lado mien­tras USD 1,27 millones se ocultaban de la ley.

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