Agotadas las chicanas que alargó 6 años el proceso por el caso Tía Chela y carente de documentaciones para refutar las evidencias colectadas por el Ministerio Público, Miguel Prieto está en la antesala de un juicio oral y público. La corrupción en plena pandemia con la simulación de compras de alimentos a una despensita sin stock, mediante procesos licitatorios fraguados y confirmados incluso por los excolaboradores tienen acorralado al exintendente de Ciudad del Este.
Si bien especula con presión popular, como lo hizo el año pasado para evitar la intervención de su administración, el exintendente Miguel Prieto de Ciudad del Este deberá tarde o temprano afrontar el juicio oral y público por uno de los casos más escandalosos de corrupción que lo sacuden desde la pandemia.
Pese a la serie de maniobras, tras 6 largos años de chicanas ya agotadas en el proceso por el sonado caso Tía Chela, la Justicia va cerrando el circulo y prevé poner ante el arbitrio público todos los detalles del maquiavélico desfalco a las arcas de la municipalidad con el juicio oral cuyo inicio está fijado para el 31 de agosto próximo.
El proceso que lleva al banquillo de los acusados a Prieto y un grupo de excolaboradores, exproveedores, es por lesión de confianza, asociación criminal y administración en provecho propio. La Fiscalía presentó sobradas evidencias de simulación de compra-venta, proceso de licitación fraguado adjudicado por emergencia no justificada y un perjuicio de G. 2.130 millones ocasionado con los kits de víveres no entregados a los beneficiarios, que era la población más vulnerable del municipio.
Un último intento de chicanear el proceso presentó la semana pasada la exnovia del intendente Vanessa Florentín, conocida como Vanemi, y una de las involucradas en la simulación de compra-venta de mercaderías como subproveedora ficticia, ya que el Ministerio Público comprobó que la misma nunca contó con el stock de víveres que “vendió” a Tía Chela en el intento de sustentar la operación de la pequeña despensita. El Tribunal de Sentencia se expidió en contra y ordenó que se mantenga el inicio del juicio oral previsto para el próximo lunes.
Tras este revés, Prieto comenzó a movilizar a sus hurreros, en su mayoría funcionarios colgados del sueldo de la municipalidad.
TÍA CHELA
El caso Tía Chela, denunciado por exconcejal Celso Miranda en marzo de 2020, es uno de los primeros vergonzosos casos de corrupción de una serie de 50, presentados ante la Fiscalía.
En una rápida maniobra, dicho por la misma madre de Fermín Ávalos, dueño de Tía Chela, el exintendente ofreció el negocio sin que el potencial proveedor contara con los 25 mil kits de víveres en ese entonces. Armaron el proceso de manera veloz imponiendo como oferentes a padre e hijo y una amiga de Prieto que en ese momento ya contaba con un jugoso contrato de provisión de almuerzo y así liquidaron la adjudicación a favor de Ávalos.
Lo más grave es que para las fotos solo adquirieron 10.000 de los 25.000 kits de alimentos por los que pagaron G. 2.949 millones y debían distribuir entre la gente más escasos recursos. En el intento de validar la entrega fraguaron firmas de presuntos beneficiarios, una misma persona se encargó de firmar por los 25.000 beneficiarios y las facturas de compra-ventas presentadas no son auténticas, son de proveedores ficticios.
Excolaboradores de Prieto en la Municipalidad que eran clave en el esquema de simulación de compra confirmaron los hechos en 3 procesos penales: Tía Chela, Tajy y los Pabellones de Contingencia.

