La administración debe continuar trabajando en la concreción de cambios estructurales, aseguran.

“La principal for­taleza es que se sigue apos­tando a la estabilidad macro­económica, esa es una señal permanentemente”, indicó el economista Manuel Alar­cón al hacer un balance de la economía paraguaya al cum­plirse los tres años de gestión del presidente de la Repú­blica, Santiago Peña.

Alarcón mencionó que en el segundo tiempo del mandato de Peña es necesario que se refleje en el bolsillo, el con­sumo y la calidad de vida de las personas. “La principal debilidad es tratar de que el bienestar se traduzca en un mejoramiento real de las con­diciones de vida de nuestros ciudadanos, podemos decir que se ha avanzado, pero probablemente hay un gran déficit es el grado de desigual­dad”, comentó en el programa “Fuego cruzado”, del canal GEN y Universo 970 AM/ Nación Media.

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A pesar de los sólidos indi­cadores macroeconómicos y el mantenimiento del creci­miento del producto interno bruto (PIB) por encima del 5 %, Alarcón manifestó que el Gobierno también deberá trabajar en la focalización del gasto social. “Hay mucho por hacer y ese es el gran desafío que tendrá este y probable­mente los siguientes gobiernos, y para esto se requiere de políticas mucho más serias, direccionadas, porque de otra manera se toman decisiones que son generalistas y lasti­mosamente yo creo que las medidas que se vuelven ya casi populistas no tienen la eficacia que uno desearía”, refirió.

Señaló que “acá uno de los grandes problemas que vamos a tener de aquí a poco es como seguimos financiando el gasto social, entonces hay que empezar a focalizar. Si yo no empiezo a racionalizar y optimizar mi gasto público, porque mis recursos son escasos, se ter­mina ajustando en las inver­siones públicas y en un país con déficit en infraestruc­tura importante, y esa no es la mejor decisión. Hay que empezar a cambiar el modelo”.

FOCALIZAR POLÍTICAS SOCIALES

La economista senior de Mentu Marta Coronel señaló que el descalce presupuestario para 2026 no responde únicamente al comportamiento del tipo de cambio. A su criterio, también debe revisarse la política de contratación del Estado y el crecimiento de las remuneraciones, además de la eficiencia de las compras públicas.

Sostuvo que existen políticas que deben mantenerse, pero que su sostenibili­dad depende de que puedan ser financiadas con los recursos disponibles.

Ante un escenario de meno­res ingresos y obligaciones que ya forman parte del gasto corriente, consideró necesario modificar el enfoque y avanzar hacia una focalización de las políticas sociales. Planteó revisar los posibles sobre­costos derivados de los atrasos del Estado en sus pagos.

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