• Lourdes Torres
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  • Foto: Néstor Soto/LN

La firma de un acuerdo de cooperación estratégica con Estados Unidos marca el punto de partida para diversificar la matriz energética nacional y anticiparse a la crisis de demanda eléctrica que los expertos proyectan a partir de 2030.

Desde la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN), su titular, el Dr. Jorge Molina, aclaró durante una entrevista para La Nación/Nación Media, que este es el primer tramo de un riguroso proceso que abarca la creación protocolos de seguridad, de diversas regulaciones nucleares y la ratificación de un tratado vinculante por parte de los congresos de ambos países.

El ministro Molina destacó que la meta es que el Paraguay pueda acceder a reactores modulares para ampliar su capacidad de generación eléctrica con energía nuclear y de esa forma diversificar la matriz energética de cara a los desafíos ante de la demanda eléctrica que se proyecta a partir de 2030.

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“Solamente para la energía eléctrica; o sea, cada reactor produce energía eléctrica y también energía térmica que puede utilizarse en fábrica para lo que necesite, desalinización, producción de hidrógeno verde, cualquier proceso que necesite calor”, comentó.

Mencionó que, aunque Paraguay cuenta actualmente con un excedente de energía proveniente de la hidroeléctrica Itaipú y Yacyretá, las proyecciones oficiales advierten que este margen entrará en crisis hacia el final de la década.

“Con el ritmo de crecimiento actual, la escasez energética podría presentarse incluso antes del 2030. Debemos prever esta contingencia diversificando nuestras fuentes de generación con energía solar, gas y tecnología nuclear. Necesitaremos de todas las alternativas disponibles”, afirmó Molina, agregando que desde el gobierno está comenzando a evaluar alternativas para evitar llegar a esa escasez energética que se habla.

ACUERDO 123

Para concretar la compra y operación de reactores de origen norteamericano, Paraguay deberá cumplir primero las condiciones del denominado Acuerdo 123, un convenio bilateral altamente exigente que regula la transferencia de tecnología sensible. Este acuerdo incluye un marco legal enfocado en la no proliferación de armamento nuclear, así como en implementación de medidas de seguridad y salvaguardias.

Sobre el punto, el titular de la ARRN aclaró que el uso de reactores nucleares que se plantea usar en Paraguay es solo y exclusivamente para uso civil, es decir para generar energía eléctrica.

Mencionó que el estudio previo al Acuerdo 123, se llevará a cabo con una comisión de especialistas norteamericanos que vendrá al país para llevar adelante el estudio que una vez acabado elaborarán un dictamen que será remitido a los respectivos Poderes Legislativos.

“Ese Acuerdo 123 es un acuerdo vinculante, entonces tiene que pasar por ambos Congreso que deben dar su visto bueno, y ahí recién se puede firmar el acuerdo bilateral. Después de eso, nosotros podemos comprar cualquier tipo de reator nuclear”, precisó.

El actual memorando no vinculante –suscrito entre el canciller Rubén Ramírez y el secretario de Estado Marco Rubio– refleja dos años de trabajo conjunto entre la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear encabezado por el ministro Molina y la iniciativa FIRST (Foundational Infrastructure for Responsible Use of Small Modular Reactor Technology), un programa del Departamento de Estado de EE. UU. que promueve el despliegue seguro de Reactores Modulares Pequeños (SMR).

REACTORES MODULARES DE ÚLTIMA GENERACIÓN

En América Latina, países como Argentina, Brasil y México operan centrales nucleares tradicionales caracterizadas por sus monumentales torres de enfriamiento.

La nueva tendencia global –en la que Paraguay, El Salvador y Perú han mostrado interés inicial– apunta a unidades más pequeñas, flexibles y seguras.

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