La previsional pidió prórrogas porque no dispone de la infraestructura para instalar los quirófanos modulares. La empresa entregó parte de los equipos y el contrato sigue vigente; la DNCP no suspendió el proceso.
Una revisión de los antecedentes de la licitación N.º 143/2019 para el reacondicionamiento, suministro e instalación de quirófanos modulares del Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) revela una serie de decisiones administrativas que se deben considerar, principalmente porque el contrato fue ampliado con una millonaria adenda y, posteriormente, quedó suspendido por tiempo indefinido debido a que la previsional no tenía definido dónde sería instalado el nuevo bloque quirúrgico.
El proceso se inició el 8 de noviembre de 2019, cuando la Dirección de Mantenimiento del IPS solicitó el llamado a licitación con base en informes técnicos elaborados por responsables de las áreas de gases medicinales, electricidad y mantenimiento del Hospital Central. La adjudicación fue aprobada en 2020 por el entonces Consejo presidido por Andrés Gubetich.
Tres años después, el 4 de enero de 2023, funcionarios de la Dirección de Mantenimiento solicitaron ampliar el contrato para incorporar la adquisición de placas fotovoltaicas. El pedido derivó en la Adenda N.º 4, formalizada el 14 de abril de ese mismo año y autorizada por el Consejo de Administración encabezado por Vicente Bataglia.
La ampliación representó un incremento de G. 8.186.400.000 al contrato original. Según la documentación, las placas fotovoltaicas fueron entregadas y recepcionadas oficialmente en mayo de 2023 y fueron acondicionadas y utilizadas a otros quirófanos que estaban en servicio.
NUEVA SUSPENSIÓN
El proyecto cambia de rumbo un año después. En julio de 2024, la Dirección de Mantenimiento elevó al Consejo de Administración un pedido para suspender el contrato sine die. La justificación oficial señalaba que era imposible determinar cuánto demoraría el proceso administrativo para definir la nueva ubicación del bloque quirúrgico, condición considerada indispensable para instalar los quirófanos modulares previstos en el contrato.
Con base en ese argumento, el IPS aprobó una adenda que suspendió los plazos de ejecución con efecto retroactivo desde el 22 de noviembre de 2022, mientras se elaboraba un nuevo proyecto para la instalación de los equipos ya adquiridos. Aunque esta modificación no implicó un aumento del monto contractual, dejó en evidencia que el proyecto carecía de una definición sobre el espacio físico donde debía ejecutarse.
Posteriormente, en diciembre de 2024, otra adenda dispuso la reanudación de los plazos mediante la presentación de un nuevo cronograma de ejecución, sin modificar el valor del contrato. En 2025, otra adenda se firmó para reflejar el cambio de denominación societaria de la empresa contratista, que pasó a llamarse Neighpart SA.
Otro aspecto que sobresale es que, de acuerdo con los registros del portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), en el marco de la ampliación correspondiente a las placas fotovoltaicas se realizaron pagos en septiembre de 2024 y posteriormente en marzo, junio y agosto de 2025, acumulando desembolsos por G. 5.741.927.726.
La secuencia de decisiones administrativas plantea interrogantes sobre la planificación del proyecto. Mientras en 2023 se autorizó una ampliación multimillonaria para incorporar nuevos componentes al contrato y estos fueron recibidos por la institución, un año después el propio IPS argumentó que no contaba con una ubicación definida para instalar el bloque quirúrgico, motivo por el cual resolvió paralizar la ejecución del contrato por tiempo indefinido.
Contrato sigue vigente y aún hay equipos a entregar
La Fiscalía imputó por lesión de confianza por el supuesto daño patrimonial, pero Neighpart SA tiene aún equipos a entregar.
Las sucesivas adendas al contrato de los quirófanos modulares no tuvieron como finalidad aumentar el monto de la adjudicación, sino prorrogar los plazos de ejecución debido a que el IPS nunca contó con la infraestructura necesaria para instalar los equipos. Esa situación persiste hasta la actualidad.
La empresa adjudicada Neighpart SA cumplió con la entrega de una parte de los equipos, conforme a las condiciones establecidas en el contrato, y el IPS emitió las correspondientes actas de recepción.
Actualmente, esos equipos permanecen almacenados en un contenedor dentro de la previsional, aunque se desconoce el estado en que se encuentran. Por las entregas realizadas, la firma percibió los pagos previstos contractualmente.
Sin embargo, el contrato aún no concluyó, ya que existen equipos pendientes de provisión y la ejecución continúa vigente.
En paralelo, la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) analizó el caso y dictaminó que el contrato debía seguir ejecutándose conforme a las adendas aprobadas y bajo determinadas condiciones.
En ningún momento el organismo recomendó la suspensión o cancelación definitiva del proceso licitatorio. Esta situación plantea cuestionamientos a la investigación del Ministerio Público, cuyo agente Julio Ortiz imputó a 9 personas (entre ellos dos expresidentes de la institución) así como a otros siete funcionarios, además de librar órdenes de captura, situación que se utiliza como de último ratio.

