El fiscal Silvio Corbeta explicó que Prieto enfrenta acusaciones por supuestos hechos punibles de lesión de confianza, administración en provecho propio y asociación criminal.

La audiencia preliminar del exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, y otros pro­cesados en el denominado caso Tajy continuó ayer lunes con el análisis de los incidentes plan­teados por las defensas, luego de que el Ministerio Público se ratificara en la acusación y soli­citara que la causa sea elevada a juicio oral y público.

El fiscal Silvio Corbeta informó que la diligencia ingresó a un cuarto inter­medio, dispuesto por el juez Humberto Otazú, mientras se estudian los planteamien­tos formulados por los aboga­dos defensores tras la confir­mación de la acusación.

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“Ahora estamos justa­mente en un cuarto inter­medio decretado por el juez Humberto Otazú y estamos escuchando los incidentes planteados por la defensa, posteriores a la ratifica­ción de la acusación”, señaló el agente del Ministerio Público. Acusación por tres hechos punibles Corbeta explicó que Miguel Prieto enfrenta acusaciones por los supuestos hechos puni­bles de lesión de confianza, administración en provecho propio y asociación criminal. De acuerdo con la investiga­ción, el perjuicio patrimonial atribuido asciende a aproxi­madamente G. 306 millones, monto que habría sido des­embolsado para la supuesta compra de insumos destina­dos a la elaboración de pani­ficados durante la pandemia del covid-19.

“El perjuicio aproximado es de G. 306 millones por la com­pra de supuestos insumos para elaborar panificados en la época de la pandemia”, pre­cisó el fiscal. Según la acusa­ción del Ministerio Público, los hechos investigados ocu­rrieron en junio de 2020 y estarían relacionados con un esquema montado para simu­lar la adquisición de insumos mediante la firma unipersonal Tajy, generando un presunto daño económico a la Munici­palidad de Ciudad del Este.

La Fiscalía sostiene que las mercaderías adjudicadas nunca fueron entregadas y que la empresa proveedora, perteneciente al fallecido Buenaventura Morínigo, se dedicaba en realidad a la per­foración de pozos artesianos y no contaba con los productos que supuestamente vendió a la comuna.

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