El magistrado es criticado en los pasillos del Palacio de Justicia por firmar resoluciones presuntamente al margen de la ley.
Los ministros de la Corte Suprema de Justicia deberán definir en la próxima sesión plenaria de los miércoles si designan como integrante del Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial (Segunda Sala de la capital) al cuestionado juez Édgar Rivas Laguardia. El magistrado es criticado en los pasillos del Palacio de Justicia por firmar resoluciones presuntamente al margen de la ley.
La designación reviste especial relevancia institucional, ya que el Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial resuelve en segunda instancia causas de alto impacto patrimonial y societario, entre ellas procesos concursales, ejecuciones y disputas sobre titulación de inmuebles. Un eventual ascenso de Rivas Laguardia a ese cargo le otorgaría competencia para revisar, en instancias superiores, el mismo tipo de expedientes que hoy generan cuestionamientos sobre su desempeño como juez de primera instancia.
SEVEROS CUESTIONAMIENTOS
Rivas Laguardia integra la terna para el citado cargo junto con el actual camarista Carlos Alfredo Escobar y la abogada Amy Beverluyn Lezcano Jara. El magistrado civil acumula severos cuestionamientos por su trayectoria y por firmar resoluciones judiciales que estarían al margen de la ley. Una de sus actuaciones más recientes y polémicas ocurrió en el juicio caratulado “Ypytã SA Industrial, Ganadera y Comercial s/ Convocatoria de Acreedores”, donde, contrariando las normas y las leyes, tituló una propiedad cuya validez aún se discute en la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia.
Ese antecedente resulta particularmente sensible porque, mientras la Sala Constitucional no se expida sobre la legalidad de dicha titulación, cualquier ascenso del magistrado sería interpretado por sectores del foro judicial como una señal de tolerancia institucional hacia decisiones cuestionadas, en momentos en que la ciudadanía reclama mayor transparencia en el Poder Judicial.
CABEZA BRANCA
Asimismo, Rivas Laguardia ordenó en su momento el remate de la estancia Cielo Azul, perteneciente al capo narco Luiz Carlos da Rocha, alias Cabeza Branca. Dicha propiedad ya se encontraba bajo la administración de la Senabico (Secretaría Nacional de Bienes Incautados y Comisados) cuando el juez autorizó la subasta, una flagrante irregularidad que solo se frenó cuando el caso tomó estado público.
El episodio del remate de Cielo Azul generó en su momento fuerte preocupación entre operadores de justicia, dado que la intervención de la Senabico responde a un régimen especial de administración de bienes vinculados al crimen organizado, precisamente para evitar que ese tipo de activos sea objeto de maniobras judiciales o de subastas irregulares mientras se define su situación legal definitiva.
En contraste, los otros dos integrantes de la terna no registran cuestionamientos de la misma magnitud. Carlos Alfredo Escobar ya se desempeña actualmente como camarista, mientras que Amy Beverluyn Lezcano Jara llega en representación del ejercicio libre de la abogacía, perfil que en ocasiones anteriores ha sido valorado por la Corte como un aporte de renovación en la integración de los tribunales de alzada.
Ante estos antecedentes, los ministros de la máxima instancia judicial están ante la presión de evaluar minuciosamente el historial de los candidatos antes de elegir al nuevo miembro del Tribunal de Apelación de la capital. La decisión que adopten en la próxima sesión plenaria será observada de cerca por gremios de abogados y organizaciones de la sociedad civil que vienen reclamando mayor rigurosidad en los procesos de selección de magistrados.

