Los presidentes de Chile y Ecuador aprovecharon sus intervenciones para reclamar una mayor coordinación regional frente al avance de las organizaciones criminales transnacionales

El presidente de Chile, José Antonio Kast, advirtió en su mensaje durante la cumbre de presi­dentes de Mercosur en Para­guay que la región está siendo azotada por otro “terremoto” tras el sufrido por Venezuela, uno “más lento, más silen­cioso”: el crimen organi­zado. Aunque la agenda del bloque está dominada por el comercio, Kast y el pre­sidente de Ecuador, Daniel Noboa, aprovecharon sus intervenciones como man­datarios de Estados asocia­dos al Mercosur para recla­mar una mayor coordinación regional frente al avance de las organizaciones crimina­les transnacionales.

“De una tragedia, del dolor, de la desesperanza, nace tam­bién la esperanza”, dijo Kast al recordar la ayuda enviada por los países de la región a Venezuela, golpeada por dos mortíferos terremotos con­secutivos que destruyeron la semana pasada el norte del país y dejaron más de 1.700 muertos.

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“Pero hay un segundo terre­moto (...) más lento, más silencioso, que puede llegar a asesinar a más personas (…). Ese terremoto se llama crimen organizado”, prosi­guió el presidente chileno de ultraderecha, quien asumió en marzo tras una campaña electoral centrada en el com­bate a la delincuencia. Detalló que el narcotráfico, la trata de personas, el contrabando de armas, el lavado de dinero y la minería ilegal, entre otros, conforman un “terremoto que mata año a año a miles de personas”.

Al tiempo que el Mercosur –conformado por Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay– se ocupa de discu­tir cuotas arancelarias en el comercio exterior, es nece­sario que se asegure además de que “la inversión llegue sin pagar un costo adicional cobrado por el crimen orga­nizado”.

Su llamado fue respaldado por el presidente Noboa, cuyo país sufrió en los últimos años un fuerte deterioro de la seguri­dad por la expansión de ban­das vinculadas al narcotráfico. En Ecuador “tomamos la deci­sión de enfrentar al narcote­rrorismo con toda la fuerza del Estado, pero esta es una guerra que ningún país puede pelear solo. Los carteles bus­can destruir la democracia y nuestra libertad”, dijo.

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