Un puente construido y que no se dispone para su uso no tiene justificación, solo promueve embotellamien­tos, largas filas, retrasos y sobrecostos. Este es el caso del puente de la Integra­ción que une las ciudades de Presidente Franco y Foz de Iguazú, ubicadas en Paraguay y Brasil, respectivamente. Por tal motivo, el Equipo Económico Nacio­nal (EEN) se reunió días atrás para tra­tar y resolver diversos temas de interés nacional y entre ellos estaba la habilita­ción total del mencionado puente.

Es de tomarse en cuenta que en esta zona confluyen tres fronteras, la de Paraguay, Brasil y Argentina, siendo motivo sufi­ciente para comprender que estamos ante uno de los lugares de comercio internacio­nal y turístico más importante del mundo, un polo económico de envergadura global, el sistema logístico de todo el Mercosur.

Solamente el flujo comercial entre nues­tro país y el Brasil, específicamente el referido al puerto de Foz de Iguazú, viene movilizando mercancías por más de 10 mil millones de dólares, lo que para Para­guay implica casi el ochenta (80) por ciento de la actividad registrada en este lugar con más de 167 mil camiones por año. En la zona llamada de las Tres Fron­teras, igualmente, circulan a diario 44 mil vehículos y 90 mil personas, una dimen­sión colosal en atención a sus efectos eco­nómicos y repercusiones sociales en com­pras y ventas de productos y servicios, comidas, hoteles, combustible y otros.

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Una zona internacional como la mencio­nada donde los países sin duda son bene­ficiados en todas sus facetas, propios de la movilidad del libre comercio requiere de lo que se llaman corredores fronteri­zos permanentes y de calidad de modo de incrementar todavía más la produc­ción y la productividad.

Sin embargo, desde hace tiempo que se vienen notando graves inconvenien­tes en el tránsito especialmente en el cruce que une a Ciudad del Este con Foz de Iguazú, situación que bien podría ser subsanado con la habilitación plena del otro puente, el de la Integración, situado aguas abajo sobre el río Paraná.

Si se toma en cuenta que ya está cons­truido otro puente y este por motivos burocráticos no se encuentra plenamente en funcionamiento, al parecer relaciona­dos a cuestiones que atañan al lado bra­sileño, quiere decir que los inconvenien­tes deben cuanto antes ser resueltos para beneficio de ambos países, como correc­tamente insiste el gobierno del presidente Peña con relación con este tema.

Los corredores estratégicos entre los países, como los dos puentes sobre el río Paraná que nos une con el Brasil, se cons­truyeron precisamente para evitar los embotellamientos, largas filas, retrasos y sobrecostos. A la fecha, no obstante, el tránsito en esta frontera se ha vuelto insoportable, además no se trata de si alguien es o no de un país determinado, de lo que se trata es que las personas ten­gan facilidades para seguir produciendo y comercializando porque la virtud de una economía abierta es precisamente favorecer a todos sin distingo, mejorando las condiciones de vida.

Y agregamos más, la apertura total del Puente de la Integración será de gran beneficio para las recaudaciones del fisco, en ambos lados. Un puente con las características que tiene el de la Integración, dotado de la modernidad correspondiente y en la zona en la que se encuentra, eleva el movimiento produc­tivo y comercial de las personas, fami­lias y empresas y de los mismos Estados, beneficios por el aumento de sus respec­tivos ingresos en materia aduanera.

Miles de personas, vehículos y camiones de todo tipo transitan por esta zona de relieve mundial y el congestionamiento junto con los retrasos en el tránsito con todo lo que ello implica no tiene justifica­ción. Las limitaciones al comercio inter­nacional –como ocurre con el puente de la Integración ya concluido– son un obstá­culo que impiden mejorar las condiciones de vida de la gente; en cambio, un comer­cio internacional dinámico y seguro con corredores estratégicos como los puentes propician el incremento del comercio y de la producción, columnas indispensables para el progreso de las naciones.

Como medio periodístico, finalmente, consideramos de vital importancia el rela­cionamiento comercial y productivo entre los países, razón por la que nos hacemos eco de las reiteradas preocupaciones verti­das por los sectores involucrados que insis­ten en la apertura total del puente de la Integración en esta pujante zona del país.

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