Tras la recepción de los chats del narco brasileño Lindomar Reges Furtado, condenado a 37 años de cárcel, hoy los peritos que auditarán las conversaciones podrían jurar.
A las 7:00 de la mañana prosigue hoy el juicio oral y público contra el exministro del Interior Arnaldo Giuzzio acusado de cohecho pasivo agravado por recibir presuntos favores del narcotraficante brasileño Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua, actualmente detenido en Brasil.
En la audiencia oral de este jueves se producirán pruebas documentales. Asimismo, no se descarta que presten juramento los peritos traductores encargados de traducir del portugués al castellano los mensajes extraídos del teléfono celular de Lindomar Reges Furtado, recientemente condenado en Brasil a 37 años de cárcel por narcotráfico.
El Tribunal de Sentencia a cargo del caso está integrado por los jueces Adriana Planás, Yolanda Morel y Mathías Garcete. Este colegiado ya recibió la extracción de datos del teléfono incautado en Brasil de Reges Furtado.
Dicha prueba fue solicitada por el Ministerio Público al inicio del juicio oral y público, y admitida por el tribunal. Con esto, la Fiscalía busca reforzar su hipótesis acusatoria contra el exministro del Interior. De confirmarse la existencia de mensajes entre Lindomar Reges Furtado, Marcus Vinicius y Arnaldo Giuzzio, el escenario legal podría agravarse para el exhombre fuerte del gobierno de Mario Abdo Benítez, ya que podría ser investigado formalmente por vínculos directos con el narcotráfico.
DELITO MENOR
Hasta aquí, Giuzzio solo fue acusado e investigado por un delito menor, en comparación con el de complicidad con el narcotráfico. Pese a los presuntos nexos con Marcus Vinicius y las fuertes sospechas que existen sobre ambos, el exsecretario de Estado es juzgado por cohecho pasivo.
Según la investigación, desde julio de 2021 a febrero de 2022, el entonces ministro del Interior mantuvo contacto y comunicación con el brasileño Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua (objetivo del operativo Turf y detenido en Brasil por lavado de dinero, tráfico de drogas y tráfico de activos).
Cuando Giuzzio mantenía un estrecho nexo con el brasileño, este hombre administraba y dirigía las empresas Black Eagle Grupo SA y Ombu SA, firmas dedicadas al blindaje de vehículos, mantenimiento de blindados, antivandalismo, alquiler de vehículos blindados, venta de materiales de seguridad, entre otras actividades comerciales.
Los fiscales del caso sostienen que la intención de Vinicius era conservar este relacionamiento directo, personal y cercano con Giuzzio para convertirse en proveedor del Estado, mediante la entrega de chalecos antibalas y vehículos blindados.
El Ministerio Público va afianzando más su tesis sobre la acusación contra el exhombre de Mario Abdo Benítez atendiendo a que ya declararon varios testigos en el presente juicio oral que aportaron varios elementos que comprueban el vínculo del acusado con Marcus Vinicius.

