Reges Furtado encabezaba una estructura criminal dedicada al envío de cocaína hacia Europa y África.

Lindomar Reges Fur­tado, presunto narco­traficante que habría estado vinculado en nues­tro país con el exministro del Interior Arnaldo Giuzzio fue condenado a 37 años de cárcel por liderar una red internacional de tráfico de cocaína. La decisión judicial fue dictada por un Tribunal Federal de Río de Janeiro en el marco de la Operación Turf, ejecutada por la Poli­cía Federal del Brasil.

Según el fallo del Tribu­nal Federal, Reges Furtado encabezaba una estructura criminal dedicada al envío de cocaína hacia Europa y África, utilizando una com­pleja red logística que invo­lucraba a varios países de Sudamérica.

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MÁS DE 6,6 TONELADAS

Las investigaciones señalan que la organización habría movilizado más de 6,6 tone­ladas de droga entre diciem­bre de 2020 y febrero de 2022, en al menos 14 envíos distintos. El esquema con­sistía en la sustracción de contenedores con merca­derías legales en puertos brasileños, que luego eran trasladados a depósitos clandestinos –en muchos casos ubicados en favelas–, donde se reemplazaba parte de la carga por cocaína.

Posteriormente, los conte­nedores eran devueltos a las terminales portuarias para su envío hacia destinos en Europa y África. La justicia de Brasil sostuvo que Lin­domar Reges no solo par­ticipaba en la logística del esquema, sino que tenía un rol de liderazgo junto a otro integrante de la orga­nización, con capacidad de negociar tanto con provee­dores en Sudamérica como con compradores en el exte­rior, principalmente radica­dos en Dubái.

PASO ESTRATÉGICO POR PARAGUAY

La droga, según la inves­tigación, era adquirida en Bolivia y Colombia, con un paso estratégico por Para­guay dentro de la red de dis­tribución regional.

En Paraguay, Reges Furtado residió durante varios años y llegó a utilizar una iden­tidad legal, además de vivir en el Paraná Country Club de Hernandarias, departa­mento de Alto Paraná. En 2022, logró escapar minu­tos antes de un operativo conjunto entre la Poli­cía Federal de Brasil y la Secretaría Nacional Anti­drogas (Senad), hecho que generó gran repercusión en la región por la posible fil­tración del procedimiento.

Esto ocurrió durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, cuyo ministro designado primero para la Secretaría Nacional Anti­drogas (Senad) y luego para el Ministerio del Interior, está siendo juzgado por reci­bir favores de otro supuesto narco, Marcus Vinicius Espíndola Marques.

EL TELÉFONO DE REGES

El caso volvió a tomar rele­vancia en el ámbito judicial paraguayo debido a que, en el marco del juicio oral con­tra Giuzzio por presuntos vínculos con el narcotráfico, la Fiscalía solicitó incorpo­rar como prueba la informa­ción extraída de los teléfonos incautados al narcotraficante brasileño. El objetivo es detec­tar eventuales contactos o vín­culos que puedan ser valora­dos en el proceso por presunto cohecho pasivo agravado.

Giuzzio habría recibido bene­ficios del narcotraficante Marcus Vinicius Espíndola Márquez de Padua, actual­mente detenido en Brasil, quien a su vez mantenía un vínculo con el hoy condenado a 37 años de prisión. En ese contexto, la Fiscalía sostiene que Lindomar Reges Furtado también podría haber tenido algún tipo de contacto o cone­xión con el exministro, lo cual pretenden comprobar a través de los mensajes extraídos del celular del sentenciado.

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