Contrataciones Públicas excluyó al empresario Alejandro Domínguez Pérez de toda participación en el contrato de compra de combustible catarí.
El intento de Abc Color de volver a instalar sospechas sobre Alejandro Domínguez Pérez, hijo del titular de Conmebol Alejandro Domínguez, terminó chocando contra el propio contenido de la resolución de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), que excluyó a este último de cualquier participación en el fallido contrato entre Petropar y la firma catarí Doha Holding Group.
Pese a ello, el medio volvió a colocar a Domínguez Pérez (y de paso salpicar a su padre) en el centro de la escena mediante una nota con fuerte carga visual y un enfoque orientado a insinuar vínculos inexistentes, en lo que ya aparece como parte de una campaña sistemática de desgaste mediático.
Hay que recordar que el diario del Grupo Zuccolillo mantiene una enconada campaña contra el titular de la Conmebol porque este había realizado una denuncia penal contra el banco Atlas por la apertura irregular de contratos de fideicomiso con Nicolás Leoz, expresidente de la matriz del fútbol sudamericano.
La contradicción es evidente. Mientras el titular de Abc Color busca instalar sospechas, el propio artículo reconoce que la DNCP concluyó que Alejandro Domínguez Pérez “no tuvo participación en el proceso” y que ni siquiera figura dentro del sumario administrativo abierto tras la rescisión del contrato.
El director de la DNCP, Agustín Encina, citado en la publicación, fue claro al señalar que, tras verificar los registros y documentos del procedimiento, no se encontraron elementos que involucren al presidente de la Conmebol en la operación investigada.
Incluso el propio texto admite que Petropar remitió toda la documentación requerida y que la participación bajo análisis se limita exclusivamente a la firma Doha Holding Group y a sus representantes legales y administrativos.
Sin embargo, lejos de destacar ese dato central, Abc optó nuevamente por utilizar la imagen de los Domínguez (padre e hijo) como eje principal de la nota, reforzando una narrativa basada más en el impacto político y visual que en el contenido real de la resolución oficial.
La maniobra vuelve a exponer un patrón repetido: construir titulares sugestivos, instalar asociaciones indirectas y luego esconder dentro del cuerpo de la nota los elementos que desmontan el relato inicial. El caso resulta todavía más llamativo porque la propia resolución de la DNCP establece de manera concreta quiénes son los sumariados y cuáles son las responsabilidades investigadas, sin incluir a Domínguez en ninguna parte del procedimiento administrativo.
Aun así, Abc insiste en mantenerlo dentro del encuadre mediático, alimentando una operación de desgaste que sectores críticos califican como una campaña sucia orientada a salpicar nombres, aun cuando las instituciones oficiales terminan descartando cualquier responsabilidad.

