Fingiendo una demencia que asombra, la prensa abdista emprendió una nueva operación mediática en que las campañas de desprestigio ahora les resulta “sucia”. Cuestionan que detrás de los escraches que reciben en redes sociales, presuntamente existe financiamiento público, cuando en el período de Mario Abdo Benítez se dedicaron exclusivamente a seguir la línea de persecución de su gobierno, obviando escandalosos casos de corrupción que afectaban a la administración del exmandatario con una canilla abierta en la que no se apiadaron del dinero estatal.
- Por Rossana Escobar M.
- rossana.escobar@nacionmedia.com
Medios, periodistas y referentes oenegeros de siempre están ahora en una intensa campaña para fustigar escraches que pululan en su contra vía redes sociales y que furiosamente endilgan al Gobierno, pese a que todavía no cuentan con las pruebas finales.
La libertad de expresión no cuenta mucho en esta nueva operación mediática y se embarcaron en busca de la revelación de los perfiles falsos que ponen en evidencia el modus operandi de un sector de la prensa que no vio, ni escuchó ni se enteró de los escandalosos casos de corrupción que sacudió al gobierno amigo de Mario Abdo Benítez.
La coalición de medios abdistas se repartieron nada menos que USD 44 millones en publicidad durante el periodo de Abdo Benítez. Esto, detrás de una campaña inmisericorde ajustada a los intereses del exmandatario que usó la estructura estatal para una persecución inmisericorde, sin pruebas a su principal adversario, el presidente del partido colorado.
¿A quién rindieron cuentas de lo que hicieron con USD 44 millones en 5 años del gobierno de Abdo Benítez, en qué benefició al país?, además del oxígeno económico a grandes medios de comunicación que se alineaban a la agenda política del expresidente con rimbombantes tapas, pero materiales carentes de pruebas y documentos.
Abdo y sus leales bastardearon las instituciones, violaron normas financieras y de seguridad con filtraciones de información reservada cuya difusión es ilegal. Sus amigos de la prensa se encargaron de viralizar y plantar relatos en todos los medios posibles escudados en la libertad de expresión.
El gobierno Abdo estaba minado de denuncias de corrupción, esta situación se blindaba con el silencio cómplice de los dueños de medios y sus periodistas amigos publinoteros. No tenían empacho en darle horas de pantalla a cuestionados funcionarios, como Patricia Samudio o el mismo Arnaldo Giuzzio, desvinculado por conexiones narco, hasta hoy fuente de consulta
La rosca de los medios amigos, así como grandes agencias de publicidad también eran contratistas de la mayor persecución a un sector político como de la prensa no alineada al abdismo. El convenio de USD 60 millones firmado por el gobierno de Abdo Benítez con Usaid que era para fortalecer la transparencia y combatir la corrupción como la impunidad, fue instrumentado para campañas de persecución mediante investigaciones periodísticas direccionadas y un despliegue de tiroteos contra periodistas, comunicadores que no comulgaban con sus objetivos.
El financiamiento de la mayor persecución con dinero público fue en el gobierno de Abdo Benítez.
En los archivos de las binacionales constan los miles de millones en publicidad a conglomerados del grupo Vierci como Zuccolillo, cifras escalofriantes para el financiamiento de operadores influencers de redes sociales. Esto al igual que las millonarias facturaciones de periodistas, activistas, operadores de la oposición en el convenio Usaid/Paraguay para linchar a los adversarios políticos no subordinados a sus intereses, la de sus nucleaciones y corporaciones.

