Los mismos que antes callaban durante el gobierno de Mario Abdo Benítez ahora critican la austeridad de USD 1,5 millones.
Mario Abdo Benítez, por año, destinó alrededor de USD 11 millones a los medios alineados a su gobierno, donde no había críticas, una enorme cantidad de recursos públicos canalizados desde la Entidad Binacional Itaipú. Los mismos medios que antes callaban hoy critican la austeridad de USD 1,5 millones.
De acuerdo a los datos de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), entre los años 2019 y 2022, esa cifra acumuló unos USD 44 millones, todos dirigidos a los medios alineados al gobierno de Abdo, haciendo vista gorda de las falencias en su administración. Esto reveló un esquema sostenido, voluminoso y funcional a una narrativa oficial que no generaba mayor resistencia en esos mismos sectores que eran los más beneficiados durante el periodo gubernamental.
Los medios de comunicación más “favorecidos” con los jugosos recursos estatales fueron principalmente el Grupo Zuccolillo (Abc Color) y el Grupo Vierci (Telefuturo, Monumental, etc.), que eran bastante afines al anterior gobierno.
CAMBIO DE ESCENARIO
Tras asumir las nuevas autoridades en el año 2023, también se realizó un cambio de gestión de estos recursos en el área comunicacional y esto, además, tuvo consecuencias en los medios que dejaron de percibir millonarios montos del Estado. El asesor comunicacional de la Itaipú Binacional, José Rodríguez Tornaco, señaló que existe una postura orquestada por los medios, y también la oposición para “pegar” a la binacional.
“Uno tiene que entender que la operación mediática, pero no podemos evitar salir a contar la narrativa oficialista”, había manifestado en su momento Tornaco en comunicación con radio Universo 970 AM/Nación Media. Esto, teniendo en cuenta que la entidad adoptó una política de austeridad en relación con la utilización de estos recursos destinados a los medios de comunicación.
Actualmente, estos recursos no alcanzan ni un tercio de lo que se invertía en el gobierno anterior, lo que también emerge una insistente crítica desde los medios de comunicación, que en su momento fueron parte del circuito de financiamiento. En este periodo la inversión apunta a USD 1,5 millones de en concepto de campaña comunicacional, incluyendo estrategias contemporáneas como el uso de influencers.
Esta medida surge del propio presidente de la República, Santiago Peña, afirmando que la comunicación es esencial para dar a conocer los programas y las acciones del Gobierno, desde todos los ámbitos y las áreas en los cuales se trabaja.
EL SILENCIO DE LOS MEDIOS
Esta decisión del actual Gobierno deja entrever que la discusión no se centra en los gastos, sino más bien en los que ejecutan el gasto público y en cómo se distribuye, y esto se puede observar cuando los medios recibían un importante caudal de recursos del Estado, del gobierno de Abdo, el silencio de los mismos era imperante.
Mientras tanto, con la disminución de estos, y la diversificación de los canales de comunicación, las objeciones se multiplican. Entre los USD 11 millones del gobierno de Abdo y los USD 1,5 millones la brecha es bastante grande, lo que representa un ajuste de cinturón importante, y esto denota una crítica interesada de ciertos medios de comunicación.
“TRATAN DE INSTALAR VÍNCULOS QUE NO EXISTEN”
La viceministra de Comunicación del Mitic, Alejandra Duarte, rechazó las publicaciones que intentan vincular al Gobierno con el activista Juan Villaverde Emategui, señalado de supuestas campañas de ataques contra periodistas y opositores. Calificó dichas versiones como una “campaña orquestada” y afirmó que el dirigente es un militante colorado sin cargos en el Estado ni relación con la administración de Santiago Peña.
“Hay un relato donde tratan de instalar vínculos que no existen, eso es una campaña orquestada”, dijo Duarte, quien explicó que Villaverde pertenece al sector privado y que su presencia en actos políticos o fotografías con autoridades no implica nexos oficiales. Además, aseguró que el Gobierno ya realizó denuncias ante plataformas digitales por el uso indebido de redes y campañas consideradas “sucias”.

