La declaración subraya así un mensaje político claro de cohesión frente a actores extrarregionales.
El pasado martes, el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió una declaración conjunta en apoyo a la soberanía de Panamá, junto con Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago, en una señal de alineamiento regional frente a lo que consideran presiones externas que amenazan la estabilidad del comercio hemisférico.
Desde la Oficina del Portavoz, el texto reza lo siguiente: “Nosotros, las naciones de Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay, Trinidad y Tobago y los Estados Unidos, unidos en nuestra misión compartida de asegurar nuestro hemisferio, reafirmamos que la libertad de nuestra región no es negociable”. La declaración subraya así un mensaje político claro de cohesión frente a actores extrarregionales.
A continuación, advierte que “estamos monitoreando con vigilancia la presión económica selectiva de China y las recientes acciones que han afectado a buques con bandera panameña”. Estas acciones –tras la decisión de la Corte Suprema independiente de Panamá respecto a las terminales de Balboa y Cristóbal– “constituyen un intento flagrante de politizar el comercio marítimo y vulnerar la soberanía de las naciones de nuestro hemisferio”.
En ese contexto, el comunicado deja entrever preocupación por la creciente disputa geopolítica en torno a rutas estratégicas como el Canal de Panamá, eje central del comercio global.
Más adelante, el documento destaca que “Panamá es un pilar de nuestro sistema de comercio marítimo y, como tal, debe permanecer libre de cualquier presión externa indebida. Cualquier intento de socavar la soberanía de Panamá es una amenaza para todos nosotros”. Esta afirmación refuerza la idea de que la estabilidad panameña tiene implicancias directas en toda la arquitectura comercial de las Américas.
Finalmente, agrega que “nos solidarizamos con Panamá. A través de nuestro renovado compromiso con la paz, la seguridad y la cooperación hemisférica, seguimos dedicados a enfrentar todas las amenazas para garantizar que las Américas sigan siendo una región de libertad, seguridad y prosperidad”.
El pronunciamiento se inscribe en un contexto más amplio de competencia estratégica global, donde la región busca reafirmar su autonomía y blindar sus infraestructuras críticas frente a influencias externas.

