Tras la promulgación de la ley que pone en marcha el pacto desde el 1 de mayo, se espera que haya oportunidades en sectores como azúcar, carne o autopartes.

El pasado 30 de marzo, el presidente de la República, Santiago Peña, promulgó la ley que aprueba el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, consoli­dando un paso histórico para la inserción internacional del país y habilitando una nueva etapa de oportunidades para la producción, la inversión y el empleo.

Este acuerdo marco –que se firmó en Asunción el 17 de enero pasado– ya pasó por la ratificación de todos los paí­ses del bloque sudamericano, pese que en Europa hay ahora un compás de espera debido a una acción que deberá eva­luar la justicia del Viejo Con­tinente. No obstante, la rati­ficación de los Congresos de Argentina, Brasil, Para­guay y Uruguay permitirá el intercambio comercial de manera transitoria hasta que se resuelva el caso en el Tribu­nal Europeo de Justicia.

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Con la promulgación de esta ley, los productos paraguayos podrán ingresar con mejores condiciones al mercado euro­peo, ampliando el potencial exportador de sectores estra­tégicos. Al mismo tiempo, se facilitará el acceso a tecno­logía, maquinaria e insu­mos provenientes de Europa a menores costos, fortale­ciendo la competitividad de la industria nacional.

Hay mucha expectativa de parte de los gremios para­guayos, especialmente de algunos ámbitos que obser­van ventajas con la entrada en vigencia de este acuerdo. El tratado abre oportunida­des concretas para sectores como azúcar, carne, biocom­bustibles, tecnología, indus­tria farmacéutica, autopar­tes, instrumentos médicos y cables.

En el caso paraguayo, el acuerdo contempla cupos específicos diferenciados, entre ellos 10.000 toneladas de azúcar orgánica, 50.000 toneladas de biocombusti­bles y 1.500 toneladas adi­cionales de carne cocida.

HAY QUE INTRODUCIR REFORMAS

Si bien el acuerdo con los europeos abre una ventana gigante, los empresarios paraguayos tienen conciencia de que hay que hacer reformas tanto en el sector privado como en el público, para vol­ver más competitivos a los productos paraguayos.

El titular de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, sostuvo hace algunas semanas que se necesita “ele­var la productividad” lo que compete una mejor educación y la capacitación.

En tanto, el ministro de Agricultura, Carlos Giménez, sostiene que el sector primario, clave para la economía base de nues­tro país, también tiene que subir un peldaño más de tal suerte a poder competir de manera directa con los productos de los demás países.