El 6 de noviembre de 2019, un año y siete meses después de su primer arribo a nuestro país, la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) ya tenía como objetivo de investigación al uruguayo Sebastián Marset que se instalaba en el país y fortalecía su estructura, con la anuencia del gobierno anterior.

Los datos consigna­dos en los informes de inteligencia, incluso los testimonios de quienes estu­vieron a la cabeza de los orga­nismos antinarcóticos y de seguridad en el gobierno de Mario Abdo Benítez, dejan evidencias de que Paraguay tenía todas las condiciones de caerle a la estructura narco que montó Sebastián Marset, a la que consiguió integrar varias otras organizaciones crimi­nales conformadas, preexis­tentes.

El informe de inteligencia de la Unidad de Investigación Sen­sitiva (SIU) que, luego sufrió varias filtraciones ya tenía como objetivo de investigación al uruguayo Marset, a partir de varios indicios prelimina­res al año y siete meses de que este arribara por primera vez a nuestro país.

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El primer ingreso de Marset a Paraguay fue el 8 de abril de 2018, en noviembre de 2019, SIU ya tenía indicios de la con­ducta delictiva del uruguayo en el marco del caso que inicial­mente denominaron ARAI, pesquisa que detonó en el des­mantelamiento de la gigan­tesca estructura narco que conocemos como A Ultranza Py. Más de 100 allanamientos en simultáneo fueron liderados por la Fiscalía paraguaya, el 22 de febrero de 2022.

Pese a los datos ya manejados por los agentes especializa­dos que, incluso comprometía una cooperación internacional mediante la DEA, el gobierno de Abdo a través del Depar­tamento de Identificaciones expedía cédulas paraguayas a la familia de Marset en 2020 y en 2021 al mismo uruguayo. Cabe subrayar que Arnaldo Giuzzio era ministro del Inte­rior en ese tiempo y el mismo estaba en conocimiento de las pesquisas y los indicios mane­jados por SIU sobre el mencio­nado Marset.

Marset se iba afincando, en paralelo, las investigacio­nes iban avanzando, pese a la serie de filtraciones desde la Secretaría Nacional Antidro­gas (Senad) con Zully Rolón a la cabeza de esta institu­ción. Giuzzio hizo lo suyo, con el desmantelamiento de los puestos de control en los puer­tos, mediante una resolución en mayo de 2020.

El 4 de mayo de 2021 se inicia otro operativo denominado Smart, en alusión al nombre de Sebastián Marset, trabajo desa­rrollado en instancias policiales de tres países (Paraguay, Brasil y Argentina). Aquí surge otra conexión reveladora para lo que fue la desidia del gobierno Abdo.

La Policía Nacional descubre la vinculación en el operativo Smart entre Marset y Lindo­mar Reges Furtado, este último con nexos vinculado a Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua, ambos considerados narcos de la pesada en el Brasil.

Lindomar poseía 68 causas abiertas en Brasil y junto con Marcus Vinicius eran dos sindi­cados narcos de mucho interés para el vecino país. En nuestro país ya con pedidos de informes e intercambio de datos, los bra­sileños eran perfectos fantas­mas en los reportes de Senad y hasta lograron escapar por “negligencia” en un operativo del ente antinarcótico, bajo la administración de Rolón.

SABÍAN TODO

El 9 de agosto de 2022, en una audiencia convocada por la Comisión Bicameral de Inves­tigación de Hechos Punibles de Lavado de Dinero, Giuzzio había declarado que el Chaco era una ruta aérea cautiva del narcotráfico, con pistas de ate­rrizaje al servicio del ilícito e incluyó a Concepción y la zona Sur del país. Giuzzio incluso habló de lo sensible que son los puertos para la narco expor­tación. Sin embargo, él mismo había levantado los controles de esos sitios. Habló de la nece­sidad de mayor inversión y que se tenía intención de pedir la aprobación de una inversión de entre unos USD 150 millo­nes para compra de radares, reparaciones de aviones, pero ahí quedó.

“Dentro de ese paquete estaba la posibilidad de hacer una especie de “overhauling” a los Tucano actuales en una primera etapa, reformarlos a nuevos, son avio­nes Tucano de fabricación bra­sileña, tecnología conocida por nuestros pilotos, y que pueden ser rápidamente entregadas a nuestro país. Y en una segunda etapa ver ya la adquisición de Super Tucano”, había mencio­nado Giuzzio ante la bicameral dejando evidencia que, mien­tras se paseaban con sindica­dos narco, también posterga­ron inversiones que eran clave en el combate al crimen orga­nizado.

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