El exministro Eladio Loizaga analizó la transformación y el impacto del acuerdo con la Unión Europea, entre otros aspectos.
- Por Juan Marcelo Pereira
- juan.pereira@nacionmedia.com
Bajo la presidencia pro tempore de Paraguay, el Mercado Común del Sur (Mercosur) celebrará sus 35 años de creación el 26 de marzo, conmemorando la firma del Tratado de Asunción. Durante estas tres décadas y media, el bloque regional –fundado también por Argentina, Brasil y Uruguay– ha logrado sortear vaivenes políticos y económicos derivados de diferencias ideológicas, rigideces en la toma de decisiones y otras barreras internas que, en varias ocasiones, frenaron la concreción de acuerdos comerciales relevantes.
Sin embargo, el excanciller Eladio Loizaga afirmó, en entrevista con La Nación/Nación Media, que el Mercosur atraviesa un cambio drástico en su funcionamiento, impulsado por la reciente firma del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, lo que constituye un momento histórico para el bloque.
–¿Cuál fue el mayor hito del Mercosur desde el Tratado de Asunción de 1991?
–Fueron varias las conquistas del Mercosur en estos 35 años. Entre ellas, se puede mencionar la consolidación de la región como una zona de paz; el reconocimiento de la ciudadanía del Mercosur, que ha beneficiado a muchas personas en su libre circulación y en el pleno ejercicio de sus derechos; y el aumento del comercio entre los Estados parte a partir del Tratado de Asunción.
El comercio y las inversiones intra-Mercosur registraron un crecimiento significativo, especialmente durante la primera década de vigencia del tratado.
Asimismo, quiero resaltar la decisión del Tribunal Permanente de Revisión en relación con su competencia, al establecer que abarca todo el acervo jurídico del Mercosur, lo que garantiza la protección del Estado de derecho y el cumplimiento de las normas en el proceso de integración.
Un hito especialmente destacable fue la conclusión y firma del acuerdo interino de comercio con la Unión Europea, luego de 25 años de negociaciones. Se trata del acuerdo de libre comercio más grande del mundo, al integrar a más de 700 millones de habitantes.
–¿Cómo observa actualmente al bloque regional?
–Actualmente, el bloque se encuentra en un momento bisagra con la aprobación del acuerdo Mercosur-Unión Europea, que genera optimismo en la región. Se ha observado un hecho inédito: la aprobación casi simultánea y expedita por parte de los congresos de los Estados, así como el inicio de un renovado diálogo entre ellos.
Solo resta la aprobación de Brasil, que permitirá iniciar una nueva etapa en la que se deberán acordar aspectos como la distribución de cuotas dentro del Mercosur, en un ejercicio de diplomacia relevante para la región.
–¿Cuáles deben ser las prioridades del Mercosur para los próximos años?
–El Mercosur debe avanzar en su relacionamiento externo, lo que le permitirá ampliar su presencia en el comercio internacional y abrir nuevos mercados para sus productos. Esto contribuirá al desarrollo de los Estados parte y a la generación de empleo.
El bloque también ha demostrado capacidad de adaptación, como ocurrió con la creación del FOCEM para atender las asimetrías. Sin embargo, el mundo actual es muy distinto al de hace 35 años. El avance de la inteligencia artificial, la reconfiguración del poder global y las tensiones geopolíticas han debilitado el sistema multilateral de comercio, generando nuevos desafíos.
En este contexto, el acuerdo Mercosur-UE abre una nueva ventana de oportunidad para avanzar en la agenda externa. También es fundamental consolidar el arancel externo común, ya que el Mercosur sigue siendo una unión aduanera imperfecta. En el caso de Paraguay, es clave fortalecer la facilitación en pasos fronterizos, considerando su condición de país mediterráneo.
–¿Cómo puede el Mercosur superar los estancamientos políticos y modernizarse?
–Si bien existen diferencias políticas entre los Estados parte, el bloque ha manifestado la necesidad de profundizar el proceso de integración y proyectarse con mayor fuerza en el comercio internacional.
La dimensión jurídica e institucional debe ser el pilar fundamental para evitar los efectos de los vaivenes políticos.
En ese sentido, es prioritario consolidar el acervo normativo regional y fortalecer la institucionalidad. El Tribunal Permanente de Revisión tiene un rol clave en este proceso.
–¿Cómo afecta la polarización ideológica a la toma de decisiones dentro del Mercosur?
–La toma de decisiones en el Mercosur se basa en el consenso entre los Estados parte. No obstante, la reciente aprobación del acuerdo con la Unión Europea demuestra que, pese a las diferencias ideológicas, existen puntos de convergencia.
El fortalecimiento del acervo normativo y de la institucionalidad es fundamental para evitar que la polarización paralice al bloque.
–¿La flexibilización del bloque fortalecería o debilitaría al Mercosur?
–El Mercosur debe seguir siendo la principal plataforma de acceso a nuevos mercados. En cuanto a la flexibilización, se trata de una decisión que corresponde a los Estados parte, por lo que no me corresponde pronunciarme al respecto.
–¿Cuál será el impacto real del acuerdo entre el Mercosur y UE?
–El acuerdo implica la reducción progresiva de aranceles en el intercambio de bienes entre ambos bloques. Tras 25 años de negociaciones, se alcanzó un esquema de liberalización amplia, con plazos diferenciados para productos industriales y agrícolas, a fin de evitar impactos bruscos.
Esto generará oportunidades de comercio e inversión y tendrá efectos directos en la competitividad de exportaciones e importaciones.
–¿Qué acciones debe impulsar Paraguay para sacar ventaja del acuerdo?
–Paraguay debe proyectar su estabilidad económica y política, así como su seguridad jurídica, aspectos clave para atraer inversiones. En este contexto, la Cancillería tiene un rol decisivo.

