El tratamiento del proyecto se inició en la Cámara Baja durante el receso parlamentario, en medio de un intenso debate político y técnico.

El presidente de la Repú­blica, Santiago Peña, promulgó ayer la ley de reforma de la Caja Fiscal, tras su sanción con modifica­ciones en la Cámara de Dipu­tados, marcando un punto de inflexión en el sistema de jubi­laciones y pensiones del sec­tor público. La nueva norma­tiva establece el marco general para el funcionamiento del sis­tema previsional estatal, con el objetivo de ordenar las finan­zas, garantizar la sostenibili­dad a largo plazo y corregir dis­torsiones acumuladas durante años. El tratamiento del pro­yecto se inició en la Cámara Baja durante el receso par­lamentario, en medio de un intenso debate político y téc­nico que evidenció tanto la urgencia de los cambios como las resistencias de distintos sectores.

UN SISTEMA BAJO PRESIÓN

La reforma se da en un escena­rio de creciente presión sobre la Caja Fiscal, que agrupa a funcionarios públicos, docen­tes, militares y policías. En los últimos años, el sistema mos­tró un deterioro progresivo en su equilibrio financiero, con un aumento sostenido del défi­cit, impulsado por el envejeci­miento de la población bene­ficiaria y la relación cada vez más desfavorable entre apor­tantes activos y jubilados.

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A esto se suman regímenes especiales con condiciones más beneficiosas que el pro­medio, lo que generó inequi­dades internas y una carga adicional para el Tesoro. Infor­mes técnicos del Ministerio de Economía venían advirtiendo que, de no introducirse cam­bios estructurales, el sistema podría volverse insostenible en el mediano plazo.

ANTECEDENTES Y DEBATE POLÍTICO

El impulso a la reforma no es nuevo. Administraciones anteriores ya habían plan­teado la necesidad de revisar el modelo previsional, pero los intentos chocaron con la falta de consenso político y la opo­sición de gremios y sectores afectados.

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