En medio de las cons­tantes negociaciones políticas, las asperezas comunicacionales y la diver­sidad de controversias susci­tada, la percepción ciudadana en torno a la clase política se ha visto envuelta entre el rechazo y la desconfianza. En contacto con el especialista en psicolo­gía clínica, Juan Torres, para La Nación/Nación Media, el profesional enfatizó en las repercusiones generadas por el conflictivo ambiente político actual, catalogándolo como un combustible para las divisio­nes sociales.

“En la esfera política actual, las luchas entre diferentes clases políticas son comunes, pero los constantes inten­tos de los diferentes actores políticos, de desacreditarse mutuamente, tienen con­secuencias de gran alcance para la estabilidad del país y el bienestar de sus ciudadanos”, sentenció el profesional de la psicología.

Se puede inferir que, de cierto modo, la coyuntura actual influye no solo en el nivel de receptividad ciudadano, sino también en su propia psicolo­gía social. Al respecto, a decir de Torres, se genera incluso una grieta entre las clases sociales, marcando una ten­dencia divisionista entre aque­llos que acrecientan su repudio hacia la clase política y aque­llos que optan por fortalecer su apoyo hacia determinados actores.

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“Estos conflictos exacerban la polarización y las divisio­nes sociales, las cuales se amplían cuando los líderes políticos priorizan menos­preciar al otro lado en lugar de encontrar soluciones con­sensuadas. Los ciudadanos se ven obligados a tomar par­tido y socavar la confianza en las instituciones demo­cráticas”, expresó el psicó­logo, haciendo hincapié en la inherencia existente entre el ambiente político y la reac­ción ciudadana.

POLÍTICA Y SALUD MENTAL

Torres puntualizó que la lucha política prolongada afecta directamente la salud men­tal de las personas. Esto sin mencionar la incertidumbre política y el ambiente de con­frontación, componentes que cataloga como aspectos posi­bles para reducir el sentido de comunidad y pertenencia, afectando negativamente a la población en el sentido psico­social.

“La psicología social nos dice que la difusión de infor­mación errónea y calum­nias afecta las percepciones y actitudes de los ciudada­nos. Esto crea desconfianza y cinismo hacia la política y aleja a la gente del proceso democrático; es importante reconocer las consecuencias negativas de estas confronta­ciones y trabajar para crear un clima político más coopera­tivo y constructivo”, remarcó el especialista. Torres subrayó así que no se puede apuntar a un cambio integral, si tanto la clase política como la ciuda­dana se encuentran en situa­ciones completamente diso­nantes. Habló de la necesidad de impulsar mayor participa­ción de la sociedad en el que­hacer político, con conciencia y capacidad de análisis, aparte de generar también mayores exigencias sobre los actores políticos, sin excepción, ape­lando a una clase verdadera­mente constructiva.

“La difusión de información errónea y calumnias afecta las percepciones y actitudes de los ciudadanos. Esto crea desconfianza y cinismo hacia la política y aleja a la gente del proceso democrático” – Juan Torres, especialista en psicología clínica.

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