De la comedia a la Municipalidad de Asunción, y ahora otro desafío mayor, entrar en las grandes ligas del Congreso Nacional. Tony Apuril, ahora candidato a ocupar una banca en el Senado, con su compañero de Ab Ovo, Tito Ibarrola, candidato número dos de la lista del movimiento “Hagamos”. Apuril habla de sus propuestas y de los objetivos si llega a ganar en las próximas elecciones del 22 de abril, habló además de cómo están encarando la campaña electoral atendiendo a que, según explicó, no cuenta con una estructura económica ni una estructura poderosa como la de los partidos tradicionales. Una propuesta honesta y sincera es lo que hacen llegar a los electores, con el compromiso de brindar herramientas para la ciudadanía a fin de realizar los proyectos que lleven a cada localidad a avanzar y crecer.

¿Por qué eligió candidatarse al Senado y no a otro cargo, como diputado?

La otra opción es candidatarme como diputado por capital, pero si yo hubiese hecho eso los votos serían míos y no le servirían a Tito Ibarrola que se candidataba por Central e íbamos a estar los dos peleando cada uno por su voto. Sin embargo, candidatándome al Senado que es a nivel nacional, mis votos le van a ayudar a Tito y los votos de Tito me van a ayudar a mí y podemos hacer una conjugación mucho más eficiente de nuestras fuerzas. También es cierto que el Senado es mucho más difícil que la diputación, de hecho con 25 mil votos uno ya es diputado por capital, y yo en mi campaña hice 21 mil votos, o sea me faltaron 4 mil votos más, lo cual sería mucho más sencilla mi llegada al Congreso. Pero no le iba a ayudar mi campaña a Tito, entonces era necesario hacer este salto un poco más difícil.

¿En esta postulación al Senado se podría dar el mismo resultado que se dio con su candidatura a la Junta Municipal de Asunción, de utilizar su fama como figura pública?

Yo no tengo idea, eso lo vamos a ver después. Es difícil predecir lo que va ocurrir. Es cierto que mi fama o la fama de Tito o la fama de Ab Ovo ayudan para saber de quién se trata el candidato, pero eso no garantizan los votos. De hecho, hubo personas mucho más famosas que nosotros que no tuvieron éxito en la política, por ejemplo Romerito, Zuny Castiñeira, Clari Arias, entonces simplemente no es ser conocido, la gente trata de minimizar o simplificar como que si soy conocida ya te van a votar y no es así. Yo creo que ahí falta más que eso, la credibilidad. El ser conocido te ahorra dinero en el sentido que no necesitas hacer tantos pósters o videos, o tanta publicidad porque la gente ya sabe quién sos, pero no te da credibilidad. Para que la gente te vote no solamente te tiene que conocer, te tiene que conocer y te tiene que confiar.

¿Cuál es la estrategia de campaña que están utilizando, teniendo en cuenta que la candidatura es a nivel nacional?

Nosotros somos lo más pragmáticos posible. Nosotros sabemos que no vamos a poder llegar a todos lados, no tenemos la estructura que tienen los partidos tradicionales y no tenemos el dinero para hacer esos viajes y comprar ese tiempo. Lo que hicimos fue estratégicamente ver cuáles son los lugares de mayor densificación de la población que tienen la mayor cantidad de gente figurando en el padrón y de ahí sacamos que hay departamentos que son los más poblados y que son los que definen una elección. El departamento número uno es Central, número dos Alto Paraná, número tres Itapúa y número cuatro Caaguazú. El resto podés perder en cualquier otro departamento, si tenés una buena campaña en esos departamentos vas bien, y nosotros vamos a concentrarnos en estos departamentos. Es eso lo que estamos haciendo.

¿Cuál es la receptividad de la gente cuando realizan estos encuentros políticos, cómo sienten el entusiasmo de la gente?

Si te digo que es entusiasmante o que es fantástico no me estoy mandando la parte, simplemente estoy diciendo que tenemos esa apertura de parte de la gente para, por lo menos, escuchar lo que queremos. Cuando nosotros les sorprendemos no diciéndoles nada y haciendo preguntas, y escuchar más bien nosotros a ellos, es ahí donde se produce el vínculo, porque ellos están acostumbrados a que los políticos vengan y les digan qué van a hacer por ellos, y nosotros nos vamos y les decimos, ¿qué quieren que nosotros hagamos? Entonces cuando ellos nos cuentan, nosotros les decimos, eso no vamos a poder hacer, entonces les vamos contando cómo realmente funciona la cosa. Ahí ellos entienden que son los protagonistas y que nosotros los políticos lo que hacemos es hacer que lo que podemos prometer es darles las herramientas y para que ellos solucionen sus problemas. Porque es una falacia que el político te va a solucionar tu problema, solo que es más fácil prometer eso, y si te pones del lado del elector es más fácil de escuchar eso, que el político te va a solucionar. Pero nosotros les vamos diciendo de que eso no es así y no es fácil, porque a nosotros nos convendría más quedar bien con ellos diciéndoles que vamos a solucionar todo, pero es mentira. Le hacemos entender a la persona, que si eventualmente nosotros llegamos, le vamos a traer una escoba, pero eso no va a significar que su casa esté limpia, él tiene que agarrar la escoba y barrer su casa, si tiene ese compromiso, le vamos a llevar esa escoba. Ese lenguaje funciona y hace que esa persona se comprometa contigo.

Se está logrando esta estrategia política con la gente, con el elector, ¿pero cómo negociar las políticas públicas o los proyectos que surjan en el Senado con los representantes de los demás partidos tradicionales?

Tenemos una idea de cómo hacer eso. Una de las patas para poder empezar es esperemos cómo nos va, si obviamente somos minoría va a ser más lento. Ya le avisamos a la gente que si somos una buena cantidad, va a ser más rápido, pero que si somos pocos va a ser más lento, y que van a tener que tener paciencia. Lo primero es poner los mínimos común múltiples y lo máximo común divisor, eso significa sacar de la mesa todo lo que nos divide y poner todo lo que estamos de acuerdo. En algunas cosas nos vamos a pelear y en algunas cosas vamos a ponernos de acuerdo de entrada, y si nos ponemos de acuerdo de entrada, mejor. Suponiendo que lleguemos en mayor cantidad y podamos generar una suerte de empate con la mayoría, entonces vamos a acordar ya directamente. La otra opción es más certera, que es trabajar directamente con la gente, le pasamos las políticas para que la gente ejecute. Implicarla a la gente va hacer que la gente le pida a su autoridad lo que está queriendo hacer, antes solo esperaban que la autoridad le responda, ahora va a pedir lo que quiere. Ese tipo de diálogo se va a implementar si llagamos a nuestro objetivo, pero esto es un experimento, no sabemos si va a funcionar, pero va ser a largo plazo, quizá ahora no logremos todo lo que queremos lograr, pero en las próximas elecciones municipales vamos a tener más fuerzas y vamos a intervenir municipio por municipio, y en las próximas elecciones ya vamos a tener una conciencia más expandida.

¿Lo que quieren es implementar es una educación cívica y política?

Así es, y comenzar a transferir este pensamiento. No pienses lo que tu país pude hacer por vos, si no pensá lo que vos podés hacer por tu país, porque lo que estás haciendo por tu país, lo estás haciendo por vos, así funciona.

Con el escándalo de la filtración de audios, que dejaron entrever el tráfico de influencias en la Justicia, que involucró a varios senadores ¿la propuesta de Hagamos podría generar una diferencia o una opción diferente para el elector?

Tengo que creer que sí. No es solo el caso de Óscar González Daher, otras personas también me mencionaron otros nombres de la lista (de la ANR) por los cuales no votarían por esa lista, y de la misma manera en el Partido Liberal también hay personas cuyos propios correligionarios me dijeron que votarán por el presidente, pero a estas personas no y me dieron nombre y apellido. Entonces, por un lado están transmitiendo esa intención, que es cierto o por lo menos hay motivos para pensar que pueda ocurrir de esa manera. Por el otro lado, la gente está observando este fenómeno; durante estos 30 años de democracia hemos cambiado religiosamente de presidente cada cinco años; sin embargo, en estos 30 años no hemos cambiado el Congreso, hemos votado siempre a los mismos, entonces la gente dice que a lo mejor el problema no está en el presidente, a lo mejor el problema está en el Congreso, vamos a cambiar el Congreso. Después de mucho tiempo están viendo que hay personajes que hace 30 años están y eso es lo que no hemos cambiado. Es una brillante oportunidad para ver si era así o no era así, por ahí cambiamos completamente el Congreso y funciona este país.

¿Se podrían dar muchos votos cruzados en estas elecciones?

Sí, se podría dar, categóricamente. Pero quién garantiza eso, nadie, solamente después del 22 vamos a saber.

Se habla mucho también que en el próximo período se podría realizar la reforma constitucional, ¿cuál es la postura de su agrupación política en este sentido?

Estamos de acuerdo como partido político de que deberíamos modificar la Constitución Nacional con una constituyente. Pero lo que queremos para que eso no sea un despelote, donde cada uno modifique lo que quiere, previamente hagamos una suerte de consultorio para saber qué es lo que queremos cambiar y hacer ya un acuerdo, de los puntos que queremos modificar y hacer un acuerdo. Hacer un acuerdo previo entre todos los partidos que no vamos a tocar toda la Constitución, que vamos a tocar quizá la reelección, la forma de elegir, dos o tres cosas que van en contramano con el progreso, y ponernos de acuerdo. Tal vez cambiar el período presidencial, reducir a cuatro año con una reelección, hacer de una misma manera de que un presidente no puede ser reelecto, un congresista tampoco puede ser reelecto por lo menos por más de dos períodos, darles la capacidad a los jóvenes que vayan entrando en las listas, y un montón de otras cosas que van a refrescar y hacer que se renueven, y que sea más controlable el país.

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