Cuentan desde la calle Yegros que el encuestador curepí, también llamado Pinocho, estuvo presentando su último trabajo en vistas a las elecciones de abril. El Zar de las Imprentas quedó de cama y Efraudín fue de inmediato a pedir que esperara un chiqui antes de publicar el sondeo porque la estampida sería feroz. Parece que se viene la segunda y poca "alegre" derrota y no hay esperanza de revertir nada en los próximos 60 días.
Encima, el proveedor de audios telefónicos ajenos (vulgo: pyragüe) se esfumó y no manda más exclusivas a "La llorona".
Empezó el reparto de culpas, el "yotedijeluego" a la hora de los reproches por la elección de la chapa. Parece que Leíto resultó ser más espantavotos que el propio Efraudín. Es que ese look Lugaucho Millenial, más que confianza, da risa.
El Lugo'i Millenial, más conocido como Leíto, es otro que tiene alergia al trabajo. Se sabe de su efímera presencia en la empresa familiar donde llegaba bien entrada la mañana y se retiraba luego para un vegano almuerzo y una siesta de aquellas. Luego aparecía un par de horitas a divagar y denostar contra los liberales y se iba de vuelta a entregarse a la meditación, o sea, rascarse la barba.

