La Cámara de Senadores finalmente aprobó ayer el proyecto que incrementa a 30% como mínimo y 40% como máximo el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) al tabaco, más la aplicación de G. 1.500 por cajetilla de venta al consumidor. Actualmente, el sector paga el 16% de gravamen. De los 37 legisladores presentes en sala, 29 votaron a favor del proyecto.
Inicialmente, existían dos proyectos de ley similares presentados, por una parte, por la bancada del Frente Guasu (FG) y otra por la multibancada contraria al oficialismo. Finalmente, los legisladores proyectistas lograron consolidar en un solo proyecto de ley que modifica la Ley Nº 125/1991, modificado por la ley Nº 2421/2004, por la Ley Nº 4045/2010 y por la Ley Nº 5538/2015, sobre el impuesto selectivo al consumo.
Esta normativa, que ahora pasa a la Cámara de Diputados para su revisión, podría ser revertida. Si Diputados aprueba la propuesta, será remitida al Poder Ejecutivo; en caso de que sea rechazada, el proyecto vuelve al Senado. En caso de que la Cámara Alta se ratifique en su aprobación y posteriormente Diputados se ratifique en su rechazo, el proyecto será archivado.
La normativa crea un arancel específico a la comercialización de cigarrillos y destina un porcentaje del mismo al fortalecimiento de programas orientados a salud pública, a la educación y a la Codeni. Con esta ley se plantea que el ISC se eleve en un mínimo de 30% y al máximo del 40%, con los productos utilizados para la fabricación de los cigarrillos. Además, se dispuso un cobro adicional de G. 1.500 por cada cajetilla de cigarrillo. Legisladores de la oposición remarcaron que actualmente el impuesto al tabaco genera unos US$ 64 millones al año y que, una vez puesta en vigencia la propuesta, podría el Estado recaudar unos US$ 500 millones. De lo recaudado a través del impuesto, será destinado un 45% al Fondo de Excelencia para la Educación, 45% a salud pública y 10% para la atención a la niñez por parte de los municipios.
“Es el único producto que tuvo variaciones impositivas”
"Lo que se debería precautelar, sin estar en contra de gravar el tabaco, gravar en los términos de la gradualidad, que al escuchar sobre el tema impositivo, tanto al sector industrial como importador, y también a Tributación, podemos decir con absoluta certeza que el tabaco es el único producto que refiere al vicio que ha tenido variaciones impositivas", argumentó Juan Darío Monges, miembro de la Comisión de Hacienda, al momento de manifestar su moción de rechazo del proyecto.
"Si el negocio ya no es rentable, en los términos tributarios que se pretende legislar hoy en día. Cuando el negocio ya no es rentable, entonces se buscará otro mecanismo que consecuentemente representará una merma importante en cuanto a ingresos tributarios y al mismo tiempo el riesgo de cientos de personas que podrían quedar sin trabajo".
“Es bastante dañino para la producción nacional”
"Es bastante dañino para la producción nacional. Es peligroso que se puedan dictar leyes impositivas de carácter electoral y populista. Si caemos en esto abrimos una gran compuerta en donde se puede empezar a legislar sobre cuestiones que pueden causar muchísimo daño al país, en este caso lo que se hará es acrecentar la economía informal con el contrabando y no los impuestos", argumentó el diputado colorado oficialista Bernardo Villalba.
"Nosotros tenemos que estudiarlo muy bien en la Cámara de Diputados, porque si esto sigue va a florecer el contrabando de los cigarrillos. Esto producirá la huida de las grandes empresas tabacaleras, de la gente que está produciendo. A esta gente no le importa, no piensan por la gente que está viviendo de una actividad lícita. Esto es un populismo", sostuvo el parlamentario.

