La incapacidad para superar la crisis interna en el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el constante debilitamiento de su liderazgo opositor plantean serios interrogantes sobre la reconfiguración del sistema de partidos en Paraguay. Los analistas Esteban Caballero y José Duarte Penayo examinaron también los desafíos que enfrenta la Asociación Nacional Republicana (ANR) para sostener su predominio con miras al 2028, proceso que exige renovar liderazgos, fortalecer la propuesta política y responder con eficacia a las demandas ciudadanas.
Durante su participación en el programa “Fuego cruzado”, emitido por el canal GEN/Nación Media, los especialistas advirtieron que el PLRA corre el riesgo de quedar relegado a un mero instrumento para alianzas electorales. En este sentido, Esteban Caballero se refirió a una “implosión del PLRA” y enfatizó la urgente necesidad de renovar sus cuadros directivos para evitar un mayor deterioro de su representatividad.
Sin embargo, Caballero rescató como un dato clave el volumen global de participación y destacó que el gran ganador de los recientes comicios municipales fue la ANR, que consolidó su hegemonía al concentrar el 51,14 % de los votos a nivel nacional, lo que representa aproximadamente 1 518 000 sufragios.
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Respecto al desempeño de la oposición, Esteban Caballero señaló que las diversas fuerzas del sector alcanzaron conjuntamente solo el 45,62 % de los votos a nivel nacional. En este contexto, sostuvo que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) fue el gran perdedor de los comicios, al no lograr su meta de ganar 13 distritos en el departamento Central (donde retrocedió a solo siete) y sufrir retrocesos significativos en feudos de fuerte arraigo liberal como Cordillera y Concepción.
“Tenemos que poner el foco ahí sí en un perdedor que es el Partido Liberal Radical Auténtico. Yo sé que hay diferentes explicaciones”, afirmó el analista. Al referirse a este escenario adverso, puntualizó la falta de representación liberal en las juntas municipales de Asunción y Ciudad del Este, así como la derrota de Carlos Pereira en Encarnación; ante esta situación, concluyó que la agrupación debe realizar una evaluación crítica de sus resultados para replantear su posicionamiento rumbo a las elecciones generales de 2028.
El liberalismo acumula derrotas
A su turno, José Fernando Duarte Penayo coincidió en que el PLRA atraviesa uno de sus momentos más críticos y advirtió que, de continuar su debilitamiento, se confirmaría que su único período de hegemonía política fue el comprendido entre 1904 y 1940. Recordó que, desde el inicio del proceso democrático, el liberalismo ha acumulado severas derrotas electorales, tanto bajo la conducción de Domingo Laíno como de Efraín Alegre, quienes, a pesar de su peso político y sus reiteradas candidaturas presidenciales, no lograron alcanzar la Presidencia.
“El PLRA para mí se encamina a ser un partido en disponibilidad para alianzas electorales. Luego de cada una de estas derrotas no tiene ya la inserción territorial que tuvo alguna vez, eso vemos en Ciudad del Este, acá en Asunción donde una alianza gana siempre que no sea liderada por un político liberal. Esto me hace pensar que no se ve la renovación y la capacidad de adaptación que tiene este partido en relación al Partido Colorado”, explicó el analista para fundamentar el paulatino repliegue del liberalismo frente al avance colorado.
Duarte Penayo agregó que el debilitamiento del Partido Liberal no representa únicamente una crisis interna, sino también una profunda transformación del sistema político paraguayo, históricamente estructurado sobre el bipartidismo entre la ANR y el PLRA. Advirtió que, de profundizarse este retroceso, la Asociación Nacional Republicana podría consolidarse como la única fuerza con presencia nacional estructurada, en un contexto donde las nuevas expresiones opositoras aún enfrentan serias dificultades para desarrollar armados partidarios sólidos y extender su alcance más allá de sus bastiones electorales.
“Tenemos hoy una situación donde hay un partido que tiene presencia territorial en todo el país, la ANR, en algunos lugares pierde más, pierde menos, en Ciudad del Este perdió muy mal. Frente a eso tenemos un liderazgo emergente que es Miguel Prieto, acá tenemos a Soledad Núñez que lideró con eficacia una alianza, pero no tenemos, algo que pueda ser denominado partido”, comentó el politólogo sobre la fragmentación de la oposición.
Superar la crisis interna
Por su parte, Esteban Caballero reiteró que el PLRA atraviesa un proceso de “implosión”, marcado por los pases de factura e interpelaciones internas sobre las causas de los fracasos electorales. Sostuvo que la agrupación requiere una urgente renovación de sus liderazgos y planteó que los comicios internos de 2027 podrían abrir paso a figuras capaces de reconectar con la ciudadanía y revertir el progresivo deterioro de la identidad liberal.
“No creo que esa posibilidad esté en manos de los liderazgos actuales. Tiene que haber una aceptación de que el partido es una carpa amplia. Hay que aceptar las divisiones internas y que son parte de la familia, tal vez no son los primos favoritos en el asado familiar, pero son parte. Con esa lógica muy excluyente, lo único que hacen es alimentar esa implosión”, acotó Caballero al referirse a la intransigencia de los sectores dominantes de la agrupación.
En tanto, Duarte Penayo destacó que la democracia paraguaya ha demostrado capacidad de alternancia en los niveles municipal, departamental y nacional. Recordó que los cambios de gobierno se hicieron efectivos cuando el Partido Liberal acompañó a liderazgos capaces de trascender los límites partidarios y convocar a un electorado más amplio, sintetizando esta dinámica en la máxima de que “sin el Partido Liberal no se puede, pero con el Partido Liberal solo no alcanza”.
“Estas elecciones le dejó tan debilitado al Partido Liberal, me parece. Yo no creo que ellos estén en condiciones de guiar el proceso de la oposición hacia el 2028, ni de poner reglas, ni de imponer criterios; mucho menos imponer presidente. Me parece que las bases del Partido Liberal ya están jugando con los favoritos”, destacó sobre el rol periférico que le depara al liberalismo en las próximas elecciones generales.
Hegemonía o predominio de la ANR
En cuanto al rol del oficialismo, Esteban Caballero explicó que los resultados municipales permiten diferenciar un sistema de partido predominante de uno hegemónico, apelando a las categorías del politólogo Giovanni Sartori. Sostuvo que el predominio del Partido Colorado no clausura la posibilidad de la alternancia, pues los comicios demuestran que, con organización, alianzas efectivas y adecuado control electoral, las fuerzas de la oposición pueden conquistar espacios de poder.
Si bien consideró que las reglas electorales permiten el cambio político, advirtió que la lógica de “partido-Estado” no es un fenómeno exclusivamente nacional, sino que se replica con fuerza a nivel municipal, donde una misma estructura política permanece instalada durante décadas mediante la administración de recursos locales.
A su turno, Duarte Penayo coincidió en que la ANR funciona como un partido predominante antes que hegemónico, dado que la hegemonía demanda una dimensión cultural y doctrinaria consolidada. En ese sentido, afirmó que la dirigencia colorada carece actualmente de una hoja de ruta conceptual que articule un proyecto estratégico de país acorde con los nuevos tiempos.
Finalmente, señaló que la expansión del electorado urbano y el ascenso de una clase media más exigente en materia de salud, educación, seguridad y servicios públicos exigen al Partido Colorado construir una propuesta programática atractiva que trascienda la estructura de clientelismo o el despliegue de recursos económicos. Como evidencia de este límite, citó los casos de Ciudad del Este y Asunción, donde la inversión publicitaria no impidió derrotas o severos cuestionamientos al oficialismo.

