Al cumplir tres años de mandato, el presidente Santiago Peña reflexiona sobre el desafío de trasladar los logros macroeconómicos a la realidad cotidiana del paraguayo, señalando que los avances obtenidos indican también el proceso que hace falta para un mayor desarrollo, como acceso a la educación y empleos de calidad. Igualmente, sostiene su visión de un “Paraguay gigante” que exige ajustar la mentalidad, no limitándose a un gobierno de cinco años, sino a varias generaciones.
Respecto al sostenido crecimiento económico del país y su impacto en cada ciudadano, el jefe de Estado comentó en una entrevista con “La caja negra”: “El gran desafío que tenemos los economistas es cómo nosotros traducimos en un lenguaje común, cómo hacemos que esos números macroeconómicos, el crecimiento, la inflación, signifique una mejora sustancial en el bolsillo del trabajador. Esto es una realidad, es un desafío que tienen las ciencias económicas, que tienen los gobiernos, cómo traducir, cómo hacer que ese número que le representa a todos los paraguayos, pero a ningún paraguayo en particular, es cuando agregás todos los números”.
Siguió comentando: “Lo que nosotros vemos es claramente, está aumentando el empleo, o sea, la formalización del empleo tocó el 40 %, algo que nunca antes había habido, la disminución de la tasa de desempleo a récord histórico, la disminución de la pobreza, esos son realmente claros y objetivos resultados de gente que está saliendo de la pobreza, que está un poco mejor de lo que estaba antes, probablemente su aspiración es todavía mucho mayor, y yo siempre celebro eso, yo digo, ojalá nunca lleguemos al punto donde el paraguayo diga ‘ya no quiero mejorar’”.
El gobierno de Peña registró una reducción de la pobreza, un aumento en empleo y el segundo grado de inversión, otorgado por Standard & Poor’s, en su último año. No obstante, el economista y exministro de Hacienda opina: “Todavía tenemos un largo camino y podemos todavía hacer más, tiene que aumentar el salario real, eso va a venir con la inversión, eso va a venir con la generación de empleo de calidad. Esto va a ser parte también de la semilla que nosotros hemos sembrado, que es el programa Hambre Cero, niños mejor alimentados van a estar mejor educados; mejor educados van a tener la posibilidad de terminar el colegio, de tener una formación al menos técnica o universitaria y tener empleos que le den un salario más alto”.
“El progreso no conoce atajos”
Continuando con los retos hacia el desarrollo, Peña reitera una frase habitual en sus discursos: “Tenemos que entender que el camino del progreso no conoce atajos, no hay golpes de suerte, esto es un gran desafío que tenemos que darles a los jóvenes. Se habla mucho de jóvenes que no saben el valor del esfuerzo, del sacrificio y eso también se aplica para una nación como el Paraguay que necesita desarrollarse. ¿Qué requiere? Trabajo serio, consistente, continuo, compromiso, dedicación, perseverancia, aun cuando muchos dicen este no es el camino o, como dicen muchas veces colegas economistas tienen esa visión fatalista, que de alguna manera es algo que la sociedad paraguaya también había abrazado, era cuando se decía que el infortunio se había apoderado del Paraguay”.
“Yo, muy por el contrario, creo que el Paraguay es un gigante que está empezando a despertar”, puntualiza. “Lastimosamente, los paraguayos somos nuestros principales detractores, nosotros mismos somos los detractores en contra del Paraguay y la imagen del Paraguay. Se me cuestiona mucho que yo he ido muchas veces al exterior a hablar del Paraguay, a mostrar el Paraguay y eso hoy está generando un impacto que lo estamos viendo, el crecimiento de la cantidad de extranjeros que están viniendo al Paraguay, extranjeros que están viniendo no de turismo, sino que están viniendo a radicarse a trabajar. No vienen por el clima, vienen a trabajar porque están encontrando en el Paraguay condiciones. Entonces, esto es lo que nosotros tenemos que mantener en el tiempo”.
“En el informe del Congreso decía que, si nosotros somos capaces de sostener lo que hicimos en estos tres años, si sostenemos este ritmo de crecimiento, desarrollo, nosotros en una generación, en 30 años, el Paraguay va a ser el país más desarrollado de América y uno de los países más desarrollados del mundo. Pero esto no es diferente a lo que habla el presidente Javier Milei en la Argentina, que está hoy haciendo reformas profundas, reformas dolorosas, pero este es el camino que va a hacer de la Argentina una nación próspera y desarrollada como ya lo fue hace más de 100 años. Algo similar es lo que tenemos que entender los paraguayos, que tenemos que aferrarnos a esta visión de un Paraguay desarrollado y próspero”, ratifica Peña.
500.000 puestos de trabajo
En otro pasaje de la entrevista el titular del Poder Ejecutivo observa la generación de 242.000 empleos, cuando hace tres años prometía en campaña que su gobierno cerraría con 500.000 puestos de trabajo: “Yo creo que vamos a superar, porque cuando nosotros iniciamos el gobierno en el 2023, en el primer semestre, la economía paraguaya crecía a un ritmo muy despacio. Nosotros empezamos a ver una aceleración del crecimiento en la segunda mitad del año, el crecimiento finalmente en el 2023 estuvo por encima del 5,5 casi del 6 %, en el 2024 cerca del 5 % y en el 2025 crecimos casi al 7 %, o sea, hubo un proceso de aceleración y lo que nosotros vemos es que la generación de nuevos empleos u ocupaciones, porque este es el número de personas ocupadas, se ha ido acelerando en los últimos trimestres, para lo cual nosotros creemos que estamos lejos de llegar a un punto donde esto empieza a estabilizarse, esto todavía va a crecer más en los próximos años”.
Con ese panorama, Peña augura: “Nosotros vemos que probablemente el próximo periodo presidencial sea un periodo de mucha cosecha sobre aquello que nosotros hemos sembrado y eso yo creo que parte, obviamente no puedo negar mi visión de economista, de alguien que se ha formado en políticas públicas, que ha trabajado en instituciones que no miran tanto el corto plazo o la próxima elección, sino que miran a la próxima generación. Yo puedo garantizar que los grandes beneficios de lo que nosotros hemos iniciado se van a ver en el próximo periodo presidencial y muy probablemente en la próxima generación, como ocurre en el caso de Estados Unidos”.
Sobre la experiencia norteamericana, que tiene eco en el programa Hambre Cero en las escuelas, describe: “El programa de alimentación escolar fue un programa que se implementó en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, porque justamente ellos veían las tropas americanas que habían ido a pelear, que vinieron muy debilitadas, sus hijos probablemente también iban de alguna manera heredar, entonces la alimentación era un elemento central y fue uno de los casos de éxito más importante a nivel mundial. Los programas de alimentación escolar que después se replicaron en Europa y en algunos países de la región”.

