El presidente de la República, Santiago Peña, abrió la LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados haciendo un llamado a sus pares a corregir las diferencias y haciendo del bloque regional una herramienta más solidaria. Pidió que el Mercosur deje de ser una estructura burocrática y siga avanzando en la agenda de la integración.
El mandatario apeló a un lenguaje futbolístico para ilustrar la desigualdad de condiciones y oportunidades dentro de la alianza regional. “La cancha no está nivelada a todos por igual, no tenemos el mismo mercado ni las mismas industrias ni la misma logística. Y un país sin litoral disputa este partido con un peso y una mochila un poco más pesada que el resto”, afirmó.
No a la ley del más fuerte
Al aludir al Fondo de Convergencia Estructural (Focem), expresó que nació precisamente para corregir esas diferencias. “Es la herramienta más solidaria que tiene el Mercosur y una de las expresiones más concretas de lo que significa este bloque”, destacó.
Sobre el punto, Peña afirmó que no se puede crear un segundo Focem que sea más pequeño que el primero. “Sería un retroceso que ninguno de nosotros debería suscribir. Un retroceso que yo no dudo con mucha crudeza llamar: sería una vergüenza para el Mercosur”, señaló.
Celebró que exista la voluntad de que el nuevo Fondo “sea al menos 50 % más grande que el anterior”. “Y agradezco de manera especial la disposición del Brasil para hacer esto realidad”, mencionó.
Así también manifestó que los proyectos de integración que triunfan en el mundo “nunca fueron los de la Ley del más fuerte”, sino que fueron los que supieron generar confianza y construir mecanismos de compensación.
“Ese debe ser también el camino del Mercosur. Mientras debatimos también construimos y en este terreno quiero ser más optimista y traer buenas noticias. Habilitamos el puente de la Integración que el une el Paraguay con el Brasil, hoy es una hermosa realidad, pero una realidad que nos costó mucho, que fue difícil. Creo que abrir su paso fue más difícil que abrir el estrecho de Ormuz”, significó.
El gobernante paraguayo admitió que aún hay cuestiones pendientes al señalar que los controles fronterizos deben dejar de trabajar por separado, para “facilitar el comercio y el paso fronterizo”.
“Para mí el verdadero éxito de la integración no se mide en las declaraciones, en los power point, en las planillas de excel. Se mide de una sola manera: cómo mejora la calidad de vida de las personas. El ciudadano común, trabajador, el ciudadano más humilde, cómo realmente mejora su calidad de vida. Se mide en la familia que cruza la frontera sin perder la mañana entera en una fila, en el pequeño productor que por fin alcanza un nuevo mercado”, subrayó.

