La firma del Tratado de Itaipú se concretó en un acto celebrado el 26 de abril de 1973 en el Palacio de la Meseta de Brasilia (Brasil), hace 53 años, convirtiéndose en un documento que cambiaría la historia de Paraguay y Brasil, cuyas diferencias limítrofes encontraron la solución en una monumental obra que, desde entonces, contribuye al desarrollo de ambas naciones.
Durante la presidencia de los mandatarios Alfredo Stroessner (Paraguay) y Emilio Garrastazu Médici (Brasil) fue rubricado este documento que estableció las bases para la construcción de la mayor central hidroeléctrica en generación de energía del mundo. En los casi 42 años de generación, desde el 5 de mayo de 1984 hasta la fecha, la producción acumulada de energía de la Binacional totaliza más de 3.148.527 GWh.
En el Artículo I del Tratado se dejó constancia de la pertenencia en condominio al Paraguay y al Brasil de los recursos hidráulicos del río Paraná, desde e inclusive el Salto del Guairá (o Salto Grande de Sete Quedas) hasta la boca del río Yguazú, con lo que el motivo del conflicto territorial entre los dos países quedó definitivamente resuelto.
Al Tratado de Itaipú se lo considera como referencia en acuerdos binacionales y tras la ratificación del documento en los congresos de Paraguay y Brasil, respectivamente, en mayo de 1974 fue creada la empresa Itaipú Binacional para construir y dirigir la usina. Posteriormente, en ese mismo año, comenzaron a llegar las primeras máquinas a la cantera de obras.
Itaipú Binacional se convirtió con esta alianza en el ejemplo de cooperación solidaria entre dos naciones, que decidieron que sus límites sean la piedra angular de la central hidroeléctrica, para unir en vez de dividir. La megaobra se convirtió en un hito mundial, por la magnitud y las características únicas que tiene.
La usina posee 20 unidades generadoras, de las cuales 10 generan en 50 Hz, que es la frecuencia paraguaya, y 10 en 60 Hz, frecuencia utilizada en Brasil. Los increíbles números de Itaipú siempre motivaron impresionantes comparaciones, como que los 60 millones de metros cúbicos de tierra y roca excavados en la central hidroeléctrica llenarían una fila de camiones volquetes de 128.000 kilómetros de longitud, que corresponde a tres veces la circunferencia del planeta Tierra.

