La Dirección General de Gestión de Insumos Estratégicos en Salud, dependiente del Ministerio de Salud, emitió un lapidario informe técnico sobre una auditoria realizada a las plantas de oxígeno del Hospital Nacional de Itauguá (HNI), instalada por el gobierno de Mario Abdo Benítez.
Pacientes y familiares reclamaron la falta de oxígeno medicinal, ya que las plantas demuestran graves fallas en la distribución del elemento químico.
“Ninguna de las cuatro plantas inyecta oxígeno a la red hospitalaria. El único suministro de oxígeno a la red es el proveniente del tanque de oxígeno líquido criogénico, cuya presión de línea se verificó a 10 bar. La presión máxima de salida de las plantas PSA (Pressure Swing Adsorption) es de 6 bar, lo que hace física e ingenierilmente imposible que inyecten a una red presurizada a 10 bar sin la adecuación de las cañerías”, refiere el informe al que accedió La Nación/Nación Media.
El objetivo fue "verificar el estado funcional del sistema de generación de oxígeno medicinal mediante PSA instalados en dicho establecimiento”, se informa y se precisa que lo encontrado es “crítico”.
El documento menciona seis hallazgos, cuatro críticos: Incompatibilidad de presiones existente desde 2020 sin resolución; incumplimiento contractual expreso del proveedor de oxígeno y omisión del hospital como administrador; pago total del proyecto el 03/08/2023 sin verificación de inyección a la red y el Hospital no respondió el correo de DIGGIES lo que representa una obstrucción a la fiscalización.
Los dos hallazgos restantes son graves: Uso deliberado del criogénico para evitar resolver el problema estructural y posible perjuicio económico al Estado; trabajos de la empresa de mantenimiento fuera de alcance contractual.
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, a cargo de Julio Mazzoleni en ese momento, inauguró en el 2019 la Planta Productora de Oxigeno Medicinal del Hospital Nacional de Itauguá, con una inversión de G. 3.890 millones, y desde su instalación ya se registraron varias fallas y una serie de irregularidades.
Como consecuencia directa, el Estado paraguayo ha incurrido en un sobrecosto sistemático por el uso de oxígeno criogénico (más caro que el PSA) durante más de cinco años, mientras pagaba simultáneamente por equipos de generación inutilizados para su propósito principal.
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