Ayer, como cada tercer sábado de setiembre, se conmemoró del Día Mundial del Donante de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) para rendir homenaje a quienes donan médula ósea, recordaron desde el Ministerio de Salud.
La historia sobre este tipo de cirugía se remonta a 70 años atrás, hasta la ciudad de Nueva York, donde el doctor Edward Donnall Thomas y su equipo lograron realizar el primer trasplante de médula ósea exitoso. Varios fueron los que antes habían intentado el milagro, pero Thomas es reconocido por desarrollar y consolidar el trasplante de médula ósea como tratamiento clínico, trabajo que luego le valdría el Nobel de Medicina en 1990.
DONANTE COMPATIBLE
Para pacientes que enfrentan enfermedades graves de la sangre, encontrar un donante compatible puede convertirse en una oportunidad decisiva. Las CPH permiten producir nuevas células sanguíneas y contribuir a recuperar el funcionamiento de la médula y del sistema inmunitario.
Leucemias, linfomas, mieloma múltiple, anemia aplásica, talasemia, anemia de Fanconi y enfermedad de células falciformes son algunas de las patologías que, dependiendo de cada situación clínica, pueden llevar a considerar un trasplante. No todos los pacientes necesitan este procedimiento.
La indicación depende de factores como el tipo y gravedad de la enfermedad, la respuesta a otros tratamientos y la posibilidad de encontrar una compatibilidad adecuada.

