Titular de la Senad señaló que las fuerzas de seguridad actuaron acorde al caso en el operativo.

Dos personas termi­naron abatidas el fin de semana en Canin­deyú, un líder indígena y un docente. Se presentó la infor­mación como vinculada al narcotráfico; después hubo desmentidos de familiares, amigos; incluso hubo denun­cia de que fueron torturados previamente a ser ejecutados.

Esta versión fue desmentida ayer lunes por el ministro de la Senad, Jalil Rachid, en diá­logo con el programa Así son las cosas de canal GEN y radio Universo 970 AM.

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“Nosotros teníamos que ope­rativizar una serie de allana­mientos en el lugar, cosa que no pudimos hacer porque en un camino vecinal fuimos interceptados por un vehí­culo, del cual empiezan a dis­parar a fuerzas especiales de la Senad”, relató.

Ante dicha situación, tuvie­ron que reaccionar haciendo uso de la fuerza, respondiendo con armas de fuego, para contrarrestar a los crimina­les. En el tiroteo, un efectivo del grupo táctico recibió un impacto de bala en el chaleco balístico, saliendo ileso.

“Uno de nuestros mucha­chos recibió un impacto de bala en la placa balística; eso quedó como evidencia del Ministerio Público, se salvó solamente por eso”, precisó Rachid.

Resultaron muertos Anto­nio Carrillo Mancuello y Catalino Ramón Correa Acevedo, señalados por la Senad como piezas logísticas del esquema de Felipe San­tiago Acosta, alias Macho. “En poder de estas personas se encontraron dos fusiles muy potentes, calibre 7.62, y en poder de un tercero que fue aprehendido, sí es indí­gena, se encontró una mini Uzi, que es fusil de asalto”, precisó.

En ese sentido, mencionó que las estructuras crimi­nales que se mueven en el lugar, dentro de la operativa de ellos, utilizan a algunos integrantes de comunidades indígenas para “solapar sus actividades ilícitas”.

Por otro lado, desmintió la versión de que los mismos hayan sido torturados pre­viamente a ser ejecutados. “No hay indicios de que hayan sido ejecutados, por­que el informe forense dice que los disparos fueron efec­tuados entre mediana y larga distancia. Si fueron ejecuta­dos, tuvo que ser a boca de jarro, o sea a una distancia muy cercana”, expresó.

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