En las parcelas del sur y este del país, la producción de trigo enfrenta cada ciclo el desafío de contener enfermedades foliares severas como la septoriosis o mancha foliar (Septoria tritici blotch), provocada por el hongo Zymoseptoria tritici.

La mancha foliar seca las hojas antes de tiempo y deja a la planta sin energía para llenar los granos. Combatir esta plaga suele exigir la compra de fungicidas químicos importados que encarecen la producción y dejan residuos en la tierra, lo que impulsó a la ciencia local a buscar alternativas más limpias y económicas en los propios recursos de la finca.

Un equipo de investigadores integrado analizó al ácido piroleñoso, conocido popularmente como vinagre de madera. Este líquido espeso y rojizo, que se obtiene al recuperar y condensar el humo durante la fabricación de carbón vegetal, contiene compuestos naturales y una acidez capaz de frenar a los microorganismos dañinos. La investigación, publicada en el Cureus Journal of Agriculture and Food Science, evaluó el impacto de este extracto biológico en parcelas experimentales de Natalio y María Auxiliadora, Itapúa.

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PRIMEROS RESULTADOS

Las mediciones de la primera fase del ensayo revelaron que las aplicaciones de ácido piroleñoso en dosis de 3.000 a 6.000 mL/ha lograron reducir de forma significativa la severidad de las lesiones en el follaje en comparación con las parcelas no tratadas.

Esta protección del área foliar en momentos clave del desarrollo favoreció la arquitectura del cultivo, traduciéndose en un mayor número de espigas por metro cuadrado y en un rendimiento de grano cosechado capaz de competir de igual a igual con las parcelas bajo manejo químico tradicional.

Por su parte, en la segunda fase una sola aplicación de ácido piroleñoso a una dosis óptima de 3.325 mL/ha resultó estadísticamente equivalente a dos aplicaciones de fungicidas químicos en la reducción de la enfermedad.

Sin embargo, el equipo observó que aplicar una segunda dosis del bioinsumo no mejoró la protección e incluso mostró una menor eficacia, lo que sugiere que la acidez del producto exige calibrar cuidadosamente la frecuencia de aplicación para evitar estrés tisular o fitotoxicidad acumulativa en las hojas.

MODELO MÁS SOSTENIBLE

Al ser un subproducto de la carbonización de madera disponible en el mercado regional, el costo del ácido piroleñoso por hectárea representa apenas una fracción del valor de los fungicidas sintéticos convencionales.

Al integrar este bioinsumo en estrategias de Manejo Integrado de Enfermedades (MIE) a partir de los primeros síntomas, la agricultura paraguaya avanza hacia un modelo más sostenible que disminuye la dependencia de insumos químicos importados y cuida la salud de los suelos.

El grupo de investigadores que participaron del trabajo son Marcelo E. Medina-Aquino, Marco Maidana Ojeda y Guillermo A. Enciso-Maldonado categorizados en el Sistema Nacional de Investigadores (SISNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Rocío B. Ovelar-Benítez, José L. Chávez-Oviedo y Alcides E. Rodas-Galeano.

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