Dos uniformados y un civil fueron muertos por el EPP en el ataque, dejando familias quebradas y niños huérfanos.
En el cementerio de Ybyrarobaná se realizó la despedida del suboficial inspector Herminio Ojeda González (33), quien dejó huérfano un niño de 9 meses. El sepelio se llevó a cabo en horas de la tarde del jueves, donde “prácticamente toda la comunidad acompañó en un marco de mucho dolor”, informó el periodista Juan Alcaraz, corresponsal de canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Lo recordaron como un agente con gran sentido de responsabilidad y por su alegría de haber sido padre recientemente. “Pese a tratarse de una ciudad pequeña, importante cantidad de pobladores de Ybyrarobaná acompañó el cortejo fúnebre por aproximadamente 15 kilómetros bajo una pertinaz lluvia”, destacó el comunicador local.
Compañeros y amigos manifestaron su dolor por la repentina partida de un joven camarada y repudiaron el brutal asesinato del uniformado además de mencionar lo expuestos que se sienten en sus tareas. “Salimos de nuestras casas y no sabemos si a la siguiente semana vamos a volver”, expresaron en la oportunidad.
Por otro lado, en Caaguazú le dieron el último adiós al suboficial mayor Atilio Martínez (40), quien prestaba servicio en la sede policial de Canindeyú atacada por un grupo criminal. Deja dos hijos de 6 y 14 años. El dolor también acompañó a familiares del agente que perdió la vida en cumplimiento del deber. Superiores y camaradas acompañaron el féretro con honores.
La Policía Nacional destacó su vocación, valentía y compromiso con la seguridad de la ciudadanía, un legado que permanecerá imborrable en las filas de toda la institución. “Hoy rendimos homenaje a un policía que sirvió con honor y sacrificio hasta el último momento”, manifestaron.
Asimismo, expresaron sus condolencias a familiares, amigos y compañeros, en tan difícil momento. “Que encuentren fortaleza en el recuerdo de una vida dedicada al servicio de la patria”, rubricaron.
Los restos del civil Josemar Piris (31) fueron recibidos por la madre, a fin de darle cristiana sepultura. El mismo tenía una restricción cognitiva y fue adoptado por los uniformados, por lo que prácticamente vivía en el lugar y realizaba trabajos de secretario.

