• POR GISELLE LEE

Tuve la oportunidad de correr junto a Ale durante la corrida del ASA Run, una experien­cia que recordaré con muchí­simo cariño. Era la primera vez que compartía una activi­dad con el equipo de Carrerí y, al principio, me sentía un poco nerviosa porque no conocía a casi nadie. Sin embargo, desde el momento en que llegué, fui recibida con una energía cálida y acoge­dora que hizo desaparecer rápidamente mis nervios.

Durante esa mañana conocí a Ale, un chico increíble­mente amable, optimista y alegre. Tuve la fortuna de correr junto a él durante toda la carrera y, gracias a su entu­siasmo, esos 5 kilómetros se convirtieron en mucho más que una simple corrida. Com­partimos conversaciones, risas y momentos que hicieron que cada paso fuera especial. Aunque completar la carrera ya era una experiencia emo­cionante por sí sola, haberla compartido con Ale la hizo aún más significativa. Estoy muy agradecida por su compa­ñía y por todos los momentos que hicieron de esa mañana un recuerdo tan especial.

Lo que más me impresionó fue el espíritu del equipo de Carrerí. Más allá del deporte, pude ver un grupo unido por la amistad, el respeto y el deseo de apoyarse mutua­mente. Cada integrante transmitía energía positiva y demostraba que correr no se trata únicamente de llegar a la meta, sino también de dis­frutar el camino, celebrar los logros de los demás y compar­tir momentos que dejan hue­llas duraderas.

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Experiencias como esta nos recuerdan la importan­cia del deporte en nuestras vidas. Algo que me llevé de esta experiencia fue darme cuenta de lo bonito que es dis­frutar el deporte junto a otras personas. Antes de conocer a Carrerí, pensaba que correr era principalmente un desa­fío personal, pero ese día entendí que también puede ser una forma de conectar con los demás y crear recuerdos que van mucho más allá de una carrera.

Lo que más me gustó de Carrerí fue el ambiente que se vive dentro del equipo. Desde el primer momento pude sen­tir la alegría, el compañe­rismo y el apoyo que existe entre todos sus integrantes. Me hizo muy feliz ver cómo cada persona disfrutaba del recorrido a su manera, ani­mando a los demás y com­partiendo la experiencia en conjunto.

Me siento profundamente agradecida por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia junto a Ale y a todo el equipo de Carrerí. Gracias a ellos, una carrera de 5 kilómetros se transformó en una experiencia llena de sonrisas, compañerismo y aprendizaje. Sin duda, fue una mañana que me recordó que el verdadero valor del deporte no está únicamente en cru­zar la línea de meta, sino en las personas que nos acompa­ñan a lo largo del recorrido y que hacen que cada kilómetro valga la pena.

Etiquetas: #5 kilómetros

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