Un estudio realizado por investigadores nacionales identificó estrategias de control que permiten reducir significativamente el impacto de la roya asiática y la cercosporiosis, mejorando tanto el rendimiento como la rentabilidad de la producción.
La roya asiática, causada por el hongo Phakopsora pachyrhizi, y el tizón foliar por Cercospora kikuchii son consideradas entre las principales amenazas para la producción sojera en Paraguay.
Ambas enfermedades pueden afectar el desarrollo de las plantas, disminuir la calidad de los granos y generar importantes pérdidas económicas cuando encuentran condiciones ambientales favorables para su propagación.
El material fue publicado en el marco de los proyectos “Identificación, caracterización, epidemiología y daños ocasionados por especies de Cercospora asociadas al cultivo de soja en Paraguay” y “Desarrollo de estrategias para la detección de las principales enfermedades que afectan a la soja en el Paraguay mediante herramientas moleculares”, financiados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través del Programa Prociencia con apoyo del FEEI.
COMBINACIONES DE FUNGICIDAS
Con el objetivo de identificar alternativas más eficientes para su manejo, los investigadores evaluaron distintos programas de control químico basados en combinaciones de fungicidas con diferentes mecanismos de acción.
Los ensayos permitieron comparar la eficacia de los tratamientos para limitar el avance de las enfermedades y proteger el área foliar de las plantas durante las etapas más importantes del cultivo.
Los resultados mostraron que los programas que combinaron fungicidas con distintos modos de acción lograron los mejores desempeños sanitarios.
Estas estrategias permitieron reducir la severidad de las enfermedades y conservar una mayor superficie foliar activa, un factor clave para mantener la capacidad fotosintética de la planta y favorecer el llenado de los granos.
EVIDENCIA DEL POTENCIAL
El impacto también se reflejó en la productividad, ya que las parcelas donde se aplicaron los tratamientos más eficientes se registraron incrementos superiores a 800 kilogramos de soja por hectárea en comparación con las parcelas que no recibieron aplicaciones fungicidas, evidenciando el potencial de estas estrategias para mejorar los resultados productivos.
La utilización de fungicidas con diferentes mecanismos de acción no solo mejora el control de las enfermedades, sino que también contribuye a retrasar la aparición de resistencia en los patógenos.
Este aspecto es fundamental para preservar la eficacia de las herramientas disponibles y garantizar la sostenibilidad de la producción de soja a largo plazo.
El estudio fue publicado en la revista científica International Journal of Phytopathology bajo el título “Efficacy and Cost-Benefit Analysis of Fungicide Combinations against Soybean Rust and Cercospora Leaf Blight in Paraguay”.

