El forense Pablo Lemir confirmó que la joven que acompañaba al delincuente murió de un disparo.
En la tarde de ayer culminó la autopsia de la joven de 25 años fallecida durante la persecución y tiroteo en la Costanera de Asunción, en la que se confirmó que falleció por disparo de arma de fuego y no con horas de antelación, según había declarado la Policía.
La mujer acompañaba al prófugo José Gabriel Leguizamón (38), alias La Vaca, con frondosos antecedentes penales. Según Pablo Lemir, médico forense, la víctima llegó hasta el Hospital de Lambaré sin signos de vida, pero que aún no presentaba rigidez cadavérica, por lo que se puede descartar la teoría de que estaba siendo trasladada sin signos de vida en el vehículo que era conducido por Leguizamón Díaz.
“Se hizo una autopsia completa con el protocolo Minnesota, porque se registró un enfrentamiento entre efectivos y civil. Lo que encontramos es que la víctima fallece por un solo impacto de arma de fuego que ingresó de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo”, expresó Lemir a los medios de comunicación.
Señaló que lo que quedó dentro del cuerpo de Guadalupe Simón es un encamisado de un proyectil único. “La causa de muerte es una herida de pulmón izquierdo que provocó una hemorragia masiva y presentaba una lesión cardiaca que atraviesa el corazón y vuelve a perforar el pulmón derecho”, puntualizó.
Agregó que la joven estaba aparentemente sentada en el lado del acompañante y para que tenga la característica de esa herida la bala debió entrar del techo del vehículo o debió estar inclinada hacia la izquierda y ahí recibió el impacto del lado del conductor, que sería la trayectoria más probable.
“La muerte se produjo 2 a 3 horas antes de llegar al Hospital de Lambaré, porque cuando ella llega al hospital todavía tenía la posibilidad de que le abran la boca, para eso conversamos con los médicos. No recibió un disparo a quemarropa, porque la quemadura que tiene en el brazo es por fricción y no por fuego”, concluyó.

