El histórico penal cambia de misión y ahora acogerá a reos con prisión preventiva.

La cárcel de Tacumbú cambia de nombre y pasa a denominarse Centro Nacional de Prevenidos, dando la bienvenida al nuevo modelo de sistema de gestión penitenciaria. Según resolu­ción del Ministerio de Justi­cia, dejará de albergar a con­denados y será un centro para procesados. Por lo tanto, ya no recibirá a personas privadas de libertad con condenas firmes.

Para ello, se realizó el tras­lado gradual, progresivo y pla­nificado de todos los reos con condenas firmes alojados en la penitenciaría de Tacumbú hasta su totalidad y la desocu­pación total de la población condenada. En ese marco, se dispuso que las personas con­denadas trasladadas sean reubicadas en establecimien­tos penitenciarios destinados exclusivamente al cumpli­miento de penas.

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Los presos con condena fueron trasladados a otras penitenciarías.FOTO: NÉSTOR SOTO

Se estableció además que las medidas adoptadas tienen por objeto dar cumplimiento estricto a la Constitución Nacional, al Código de Ejecu­ción Penal del Paraguay y a los estándares internacionales en materia de Derechos Humanos.

Se encomendó al Viceministe­rio de Política Criminal la ela­boración de un plan operativo de distribución y traslado que garantice el respeto a los dere­chos humanos, la seguridad institucional y la continuidad del tratamiento penitenciario. “Paraguay está viviendo un nuevo amanecer”, dijo el minis­tro de Justicia, Rodrigo Nicora. Con ello, se da un paso sin pre­cedentes de la reforma del sis­tema penitenciario nacional. “Un paso importantísimo para la seguridad del país”, resaltó el secretario de Estado.

UMBRAL 3.0

También se brindó detalles sobre el operativo Umbral 3.0 que se desarrolló en la noche de ayer y madrugada de ayer lunes que consistió en el traslado de casi 500 personas privadas de libertad a la cárcel de Embos­cada. “Con el operativo Umbral 3.0 nos despedimos de la vieja penitenciaría de Tacumbú y le damos paso a la transformación y al nuevo Centro Nacional de Prevenidos, un sitio más seguro con la anhelada separación de las personas privadas de liber­tad procesadas y condenadas”, precisó el titular de Justicia.

Destacó el trabajo coordi­nado de varias instituciones para llevar adelante este tra­bajo. “Era impensable llevar a cabo un traslado de más de 500 personas en dos horas y media, en orden, sin inconve­nientes”, apuntó el secretario de Estado.

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