El proyecto de investigación “Gobernanza participativa en Paraguay: los consejos municipales de desarrollo y las comisiones vecinales. Lecciones aprendidas y buenas prácticas”, impulsado por la organización Cultura y Participación (CyP).
La iniciativa se desarrolla en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD Paraguay) y la Universidad Nacional de Asunción (UNA), con financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través del programa Prociencia con apoyo del FEEI.
La investigación abarcó diez municipios del país, con el objetivo de analizar el funcionamiento de los consejos municipales de desarrollo (CMD) y las comisiones vecinales (CV). En el estudio se halló que la gobernanza participativa en Paraguay no responde a un molde único. Los CMD, impulsados desde 2016 como parte de la planificación participativa, han logrado consolidarse en varios municipios como espacios de articulación entre ciudadanía y autoridades locales.
UNA BUENA IDEA
Sin embargo, el entusiasmo no fue universal, pues entre 2015 y 2021, al menos 23 municipios no conformaron sus consejos, lo que sugiere que la participación ciudadana sigue siendo, en algunos casos, una buena idea, pendiente de implementación. En contraste, las comisiones vecinales aparecen como actores más constantes y, en muchos casos, más activos.
Reconocidas por la Ley Orgánica Municipal, estas organizaciones comunitarias cumplen funciones esenciales de representación, seguimiento y control del presupuesto. Eso sí, su nivel de incidencia no siempre depende de su compromiso, sino de la apertura de las autoridades locales, lo que introduce una variable interesante, que es que el participar no siempre garantiza ser escuchado.
EXPERIENCIAS INNOVADORAS
El estudio también destaca experiencias innovadoras que demuestran que, cuando la participación funciona, puede hacerlo muy bien. En Villa Hayes, por ejemplo, el Consejo Municipal de Desarrollo gestiona un presupuesto propio y articula alianzas con el sector privado, promoviendo transparencia y rendición de cuentas.
Mientras tanto, en Ciudad del Este y Pilar, se identificaron estrategias comunitarias adaptadas a las realidades locales, confirmando algo que ya se intuía: la participación ciudadana no tiene una receta única, aunque sí algunos ingredientes indispensables.
Entre los aprendizajes más relevantes, el proyecto resalta la necesidad de una participación plural que integre actores públicos, privados y ciudadanía, así como el valor del trabajo articulado y la autonomía de los espacios participativos.
En conjunto, los resultados muestran que la gobernanza participativa en Paraguay está lejos de ser una estructura acabada. Más bien, se trata de un proceso en construcción, donde conviven avances significativos con brechas evidentes.

