Unas 3.000 chipas fueron utilizadas por la familia Antar para conmemorar el Día de la Cruz desde el barrio Bernardino Caballero de Asunción.

Ayer, 3 de mayo, se celebró el tradicio­nal Kurusu Ára o Día de la Cruz, una tradición que se mantiene intacta en varios puntos del país, donde los creyentes preparan chi­pas y rosario de maní para repartir tras rezar el santo rosario.

En Asunción y Central, varias parroquias se pre­pararon para rendir home­naje a la Santísima Cruz. Para la feligresía católica esta fecha es muy especial para realizar la exaltación de la Santa Cruz que repre­senta el signo del amor infi­nito de Dios por la humani­dad, ya que fue instrumento de dolor y se convirtió en fuente de vida, salvación y victoria.

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En Paraguay, esta fecha representa una de las más importante y su celebración se convirtió en una profunda devoción en la que varias familias. Además de levantar sus cruces, preparan la tra­dicional chipa y los rosarios de maní para repartir a todos aquellos que rezan el rosario.

Para el montaje se utilizan chipas, maní, caramelos y otros, que luego son repartidos.FOTO: MATÍAS AMARILLA

TRADICIÓN

Hace más de 90 años, en el barrio Bernardino Caba­llero de la ciudad de Asun­ción, la familia Antar man­tiene intacta su festejo por el Kurusu Ára y ayer no fue la excepción. Desde tempanas horas comenzaron a adornar el altar con más de 3.000 chi­pas y rosarios de maní, que fueron repartidos tras las misa.

Pobladores del Bañado Norte también mantienen viva la tradición del kurusu jegua con motivo del Kurusu Ára y en la capilla de la Santa Cruz adornaron la cruz con chipas y rosarios de maní. Luego se realizó la procesión y poste­riormente la misa, para luego hacer el chipa jepo’o entre todos los fieles.

En el barrio 3 de Mayo de la ciudad de Luque organiza­ron un karu guasu gratuito para los visitantes. Además, se celebró una presidida por el monseñor Celestino Ocampo, obispo de la Dióce­sis de Carapeguá, y se llevó a cabo el tradicional rezo de los mil Jesús y la distribu­ción de chipas que adorna­ban la cruz.

La familia Antar comparte el momento junto con vecinos y amigos.FOTO: MATÍAS AMARILLA

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