Rodrigo Renaut tendría privilegios en prisión, según datos filtrados. Sería trasladado de celda para burlar posible intervención de jueza.
Una mancha de injusticia vuelve a opacar al sistema penitenciario. Tras catorce años de eludir a la Justicia, la reciente captura e ingreso de Rodrigo Renaut a la Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza (UPIE) no ha puesto fin a la controversia ni ha traído justicia para las víctimas, sino que se generó un escandaloso capítulo. Denuncias internas apuntan a que el condenado por el emblemático caso de abuso ocurrido hace más de 14 años en el Club Centenario goza de privilegios exclusivos, y lo que es más grave: se habría montado un esquema de encubrimiento para engañar a la Justicia.
Ante la inminente intervención de la jueza de Ejecución, Sandra Kirchhofer, quien tiene previsto inspeccionar el recinto para verificar las condiciones de reclusión de Renaut, las alarmas se encendieron. Renaut estaría viviendo a cuerpo de rey en la celda 13 del pabellón D de la Esperanza, espacio que el mismo condenado habría elegido. Y el “protocolo”, que es más bien una alerta, implicaría mudar al condenado de la celda que ocupa a uno más “modesta” mientras la jueza se presenta para la inspección del pabellón. Entre que ingresa al recinto y llega al pabellón se haría el “traslado” de Renaut.
UN MAQUILLAJE
Este “maquillaje” de la realidad carcelaria busca desactivar cualquier hallazgo que confirme que Renaut sigue recibiendo un trato diferenciado.
La denuncia advierte que, mientras dure la inspección, el condenado ocupará una litera estándar, pero una vez que la jueza Kirchhofer abandone la unidad, regresaría a su espacio de confort, equipado presuntamente con comodidades prohibidas para la población penal común.
De confirmarse este montaje, no solo se estarían violando reglamentos carcelarios, sino que se estaría incurriendo en un fraude procesal con la anuencia de los custodios del Estado.

