El programa, desde su eje dirigido a empresas, desarrolla un programa de apoyo a primera infancia para los empleados.

El programa interna­cional Hippy, orien­tado al desarrollo de la primera infancia, inició en Paraguay una nueva etapa al trasladar su modelo educativo al ámbito empresarial. La ini­ciativa se implementa como plan piloto en el Frigorífico Vic­toria, con el objetivo de acer­car herramientas de educación temprana a las familias de los trabajadores.

La directora de Hippy Para­guay, María Laura Duarte, explicó a GEN/Nación Media que el programa, presente en 15 países, ya venía operando a través de visitas domiciliarias, alcanzando a unas 900 fami­lias. Sin embargo, la innovación radica en su incorporación den­tro de empresas, permitiendo que los colaboradores acce­dan a este acompañamiento sin desvincularlo de su rutina laboral.

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El modelo se basa en la forma­ción de madres trabajadoras como tutoras, quienes reci­ben capacitación pedagógica y luego transmiten los conteni­dos tanto en sus hogares como a sus compañeras. Este esquema de aprendizaje colaborativo permite ampliar el alcance del programa y fortalecer redes de apoyo dentro del entorno labo­ral. Las actividades se desarro­llan en casa, con sesiones dia­rias de entre 25 y 30 minutos, utilizando materiales simples y situaciones cotidianas. El enfo­que abarca cinco áreas funda­mentales: lenguaje, alfabeti­zación, ciencias, matemáticas y motricidad.

HERRAMIENTAS

Según Duarte, el objetivo es que los padres incorporen herramientas prácticas para estimular el desarrollo de sus hijos desde edades tempranas, especialmente entre los 2 y 5 años. “No se trata de conteni­dos complejos, sino de apro­vechar momentos cotidianos para generar aprendizaje”, señaló. Desde el Frigorífico Victoria, la gerente de Recur­sos Humanos, Irene Páez, des­tacó que la implementación del programa responde a la necesi­dad de brindar a los colabora­dores espacios de calidad con sus hijos, una vez finalizada la jornada laboral.

Actualmente, 54 familias par­ticipan del plan piloto dentro de una plantilla de aproxima­damente 900 trabajadores. No obstante, unas 170 personas cumplen con los requisitos para ingresar al programa, por lo que la empresa proyecta ampliar progresivamente la cobertura. Páez indicó que la meta es alcanzar a la totalidad de las familias elegibles en los próximos años, consolidando el programa como un benefi­cio permanente dentro de la organización.

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