Equipo técnico y financiero del Conacyt realizó verificación de los avances y el cumplimiento del plan de trabajo en Huerta Yataity.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) realizó la primera visita de monitoreo al proyecto “Gestión sostenible de residuos de faena bovina para producción de bioinsumos y mejora ambiental en Pilar”, en el marco del instrumento Fortalecimiento de Mipymes a través de Innovaciones Verdes y Sostenibles 2025, apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La iniciativa es ejecutada por Huerta Yataity y tiene como objetivo implementar un modelo sostenible de gestión de residuos provenientes de la faena bovina. Durante la actividad, el equipo técnico y financiero verificó los avances y el cumplimiento del plan de trabajo, mientras que el director del proyecto, Enzo Espínola, presentó los principales resultados alcanzados.

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DAR RESPUESTA

En la ciudad de Pilar, esta propuesta busca dar respuesta a un problema ambiental persistente: la inadecuada gestión de los residuos de faena bovina. Estos desechos, cuando no reciben tratamiento adecuado, generan contaminación del suelo y de fuentes de agua, emisión de gases de efecto invernadero como el metano, además de olores y riesgos sanitarios en zonas urbanas en expansión.

Frente a este escenario, el proyecto plantea un enfoque basado en la valorización de residuos, transformándolos en insumos útiles para la producción agrícola.

La iniciativa se centra en la producción de bioinsumos como lombricompost líquido y sólido, obtenidos a través de procesos de compostaje aeróbico controlado, estabilización del material orgánico y el uso de lombriz roja californiana para su descomposición final. Este enfoque permite reducir el impacto ambiental de los residuos, mejorar la calidad del suelo y disminuir la dependencia de fertilizantes químicos, promoviendo prácticas agrícolas más sostenibles.

RESULTADOS CONCRETOS

El proyecto apunta a resultados concretos como la reducción de la contaminación ambiental, la disminución de emisiones de metano y la incorporación de un modelo de economía circular a nivel local. Para los productores, esto se traduce en acceso a fertilizantes orgánicos de bajo costo, mejora en la fertilidad del suelo y mayores niveles de productividad agrícola, además de oportunidades para integrarse a nuevas cadenas de valor.

El modelo presenta un alto potencial de replicabilidad en otras regiones del país con actividad ganadera. Su expansión requerirá articulación con municipios, infraestructura adecuada para el tratamiento de residuos, capacitación técnica y apoyo financiero, así como políticas públicas que incentiven la valorización de residuos y promuevan la economía circular.

En ese sentido, la iniciativa se posiciona como un ejemplo de cómo la innovación puede transformar un problema ambiental en una oportunidad de desarrollo sostenible.

Uno de los objetivos es producir fertilizantes orgánicos de bajo costo

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