El acto donde se coloca la piedra fundacional se realizó el domingo 12, en la ciudad de Encarnación.

Bajo una persistente lluvia que lejos de opacar el momento pareció dotarlo de simbo­lismo, la comunidad musul­mana Ahmadía en Paraguay marcó un hito histórico con la colocación de la piedra fun­dacional de su primera mez­quita en el país. El acto se rea­lizó el pasado domingo en la Costanera Santa María, en Encarnación, en el marco de la sexta edición de la Yalsa Salana, el encuentro anual que reúne a fieles y referen­tes de esta corriente islámica.

La jornada dejó una imagen potente: la de una comunidad que, con serenidad y convic­ción, apuesta por echar raí­ces en suelo paraguayo. No se trata solo de la construcción de un templo, sino de la con­solidación de un espacio de encuentro espiritual, diálogo interreligioso y convivencia pacífica. La sexta edición del Yalsa Salana de esta comuni­dad que pregona “amor para todos, odio para nadie”, contó con unos 150 participantes, entre invitados e integran­tes de la misión. El acto en sí estuvo presidido por el pre­sidente de la Jamaat Canadá, el honorable Lal Khan Malik Sahib, acompañado de distin­tos misioneros ahmadies de la región, como los imanes de Brasil, Bolivia, Uruguay ade­más de Paraguay, los anfitrio­nes.

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Durante el Yalsa se desarro­llaron temas como las razones fundar una mezquita en Para­guay, que estuvo a cargo de Abdun nur Ghalib Baten, las fundamentaciones del cali­fato así como mensaje espe­cial la máxima figura religiosa de los ahmadies, el califa, Su Santidad, Hazrat Mirza Mas­roor Ahmad, quien envió una misiva que fue leída en la reu­nión. En su carta a los para­guayos instó a las comunida­des a ser instrumentos para la paz y para llevar el amor a todos los rincones del mundo.

LA PRIMERA

El proyecto adquiere además una dimensión regional. La mezquita ahmadía que se eri­girá en Encarnación será la primera en idioma español en el subcontinente sudameri­cano. Si bien en Brasil existe una estructura similar, esta responde a una comunidad de habla portuguesa. Este deta­lle no es menor: posiciona a Paraguay como un punto de referencia para la expansión y organización de la comunidad ahmadía en el mundo hispa­nohablante de la región.

La Yalsa Salana, que ya se ha convertido en una cita esta­ble en el calendario religioso local, sirvió una vez más como plataforma para transmitir los valores que caracterizan a esta corriente: paz, toleran­cia, servicio y respeto mutuo.

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