• Por CAROLINA VANNI
  • Periodista
  • carolina.vanni@gruponacion.com.py

Lucía Belén Ferreira Agüero es una niña de 6 años. Nació con Lin­fangioma, un tumor benigno que nace del sistema linfá­tico de la axila izquierda, en su caso. Si bien se operó y anduvo bajo cuidado, cuando cumplió 3 años la malforma­ción congénica se infectó y casi la lleva a la muerte, dando paso a una experiencia mila­grosa.

Belén Agüero, mamá de la pequeña, comentó que una semana antes de la inter­nación ella le soñó a la Virgen y le entregó a su hija. "Ella me abría los brazos y yo le dije: 'te entrego a mi hija'. Yo no sabía por qué le entregaba mi hija, yo le dije nomás eso", comentó.

Pocos días después, Lucía tuvo fiebre alta, le hacen estu­dios y nada, hasta que descu­bren la infección en la zona de la malformación. "Se le hizo tratamiento con antibióti­cos, endovenoso en mi casa, pero ella hace reacción y nos internamos. No mejoraba, e incluso, sospecharon que su corazón estaba comprome­tido. Estaba muy mal. Allí me acordé de mi sueño y confié en la Virgen", comentó la madre.

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La familia es católica y aún hoy está en un grupo de ado­ración. Los miembros de la comunidad llevaron la comu­nión a la niña en el sanato­rio, pero la encontraron dur­miendo.

"Cuando despertó nos dijo que una señora estaba con ella, que le tocó la espaldita y le tenía a un niño en sus brazos. El niño jugaba con ella. Cuando ve una estampa de la imagen de la Virgen nos dijo: 'ésa es la señora que estuvo conmigo y con ese nene yo jugué'. Luego de eso ella mejoró rápida­mente y hasta ahora no vol­vió a enfermar, aunque siem­pre está expuesta", comentó Belén.

Su padre, Daniel Ferreira, comentó que tras superar la difícil situación caminaron a Caacupé para agradecer a la Virgen y comenzaron a rezar el rosario. Cada sábado rezan 1.000 ave marías, a lo que la niña acompaña pláci­damente. "Ella, a los 6 años, sabe rezar el rosario perfec­tamente", dijo. Otra gran sor­presa para el matrimonio fue cuando el año pasado, Belén quedó embarazada y al con­tarle a Lucía que tendría un hermanito, ella contestó: 'Por fin me escuchó la Virgen'.

Esa sensación, esa angustia que tenía en mi corazón desapare­ció, ella mejoró rápidamente y unos días después fuimos dados de alta. Fue la Virgen la que le curó, dijo Belén.

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