Los secuestradores de un niño de 11 años, hijo de un veterinario de Ponta Porã, Brasil, pero que reside en la fronteriza ciudad de Pedro Juan Caballero, ya habrían mantenido un pri­mer contacto con la familia del menor y dado una prueba de vida para iniciar la nego­ciación de liberación.

De acuerdo al periodista pedrojuanino Santiago Bení­tez, de Radio Imperio, los cap­tores del menor ya se comu­nicaron con la familia y hay señales de vida del niño. Aña­dió que la información pro­porcionada es la misma que maneja el Ministerio Público y la Policía Nacional.

Según la cronología de los hechos, en horas de la madrugada del domingo 12 de noviembre, los secuestra­dores se habrían llevado al menor a la fuerza y posterior­mente realizado un supuesto pedido de rescate por una elevada suma de dinero. El hecho ocurrió en la residencia ubicada sobre la calle Cerro León casi Manuel Domínguez de la ciudad de Pedro Juan Caballero, Amambay.

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ENCONTRARON VEHÍCULO

El vehículo que fue utilizado por los cuatro hombres desco­nocidos y fuertemente arma­dos para secuestrar al niño fue encontrado en el esta­cionamiento de la Terminal de Ómnibus de la terraza del país, informó Emerson Dutra, corresponsal de La Nación en Pedro Juan Caballero.

Se trata de un automóvil de la marca Chevrolet, tipo Corsa, que pertenece a la familia de la víctima. Agentes de Cri­minalística levantaron hue­llas dactilares halladas en el rodado, con la finalidad de tra­tar de identificar a los presun­tos autores del plagio.

La víctima del plagio fue identificada como J.G.S. (11). Hasta ayer, nada se sabía de su paradero. La familia del menor negó que los secues­tradores hayan solicitado la millonaria suma de 400 mil reales para su liberación. Agentes de la Policía Nacio­nal y el Ministerio Público se encuentran abocados a la investigación. El trabajo se realiza conjuntamente con agentes de la Policía brasileña.

RUEGO

El abuelo del menor secues­trado rogó a los captores que no hagan daño al menor por­que "este no tiene la culpa" y agregó que está abierto a nego­ciar. Se presume que se trata­ría de un conflicto familiar.